«Nos encaminamos hacia una paz firme en Colombia»

El político Humberto de la Calle. :: afp

El político, candidato a la presidencia de su país, valora la oportunidad de «superar 50 años de conflicto armado» y abrir posibilidades de cambio Humberto de la Calle Jefe de la negociación con las FARC

DARÍO MENOR BOGOTÁ.

Humberto de la Calle es el artífice de los Acuerdos de La Habana firmados entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC el año pasado. Negociador jefe del Ejecutivo durante casi cuatro años en aquellas conversaciones, está convencido de que la fractura provocada por el proceso de paz irá cerrándose conforme vayan viéndose los beneficios del nuevo escenario. «El hecho clave es que el conflicto terminó. No ha habido una sola víctima mortal más en la confrontación con las FARC». De la Calle lamenta que el partido del expresidente Álvaro Uribe quiera «hacer trizas» los Acuerdos de La Habana, por lo que ha hecho de la defensa de estos uno de los argumentos de su candidatura para las elecciones presidenciales del año que viene.

-¿Teme que una victoria del 'uribismo' suponga una marcha atrás en el proceso de paz?

-Miembros de su partido han dicho claramente que desean hacer trizas los Acuerdos de La Habana. Es un riesgo real, no una impresión personal. Justamente uno de los elementos de mi campaña a la presidencia es solidificar el cumplimiento de los acuerdos. Estos son ya un hecho y se vienen cumpliendo, significan la oportunidad de superar 50 años de conflicto armado y abrir posibilidades de transformación y cambio. La disyuntiva para Colombia es entre el inmovilismo y el cambio.

El mensaje del Pontífice sobre la reconciliación «es muy vigoroso, para nosotros es la ruta»

-¿No hay un blindaje para evitar que se desmonte el proceso?

-Hay protecciones de carácter jurídico, pero esta es una cuestión política. A un presidente que no sea amigo del proceso le basta con hacer caso omiso de los compromisos. El riesgo existe y lo han dicho de mil maneras quienes vienen oponiéndose a esta ruta que se ha trazado en Colombia.

-¿Cree que la visita del Papa conseguirá que cale la idea de reconciliación?

-Espero que sea así tanto en la población como en la clase política. Hemos visto un mensaje muy vigoroso del Papa en torno a la reconciliación, que es para nosotros la ruta del futuro de Colombia.

-¿Ve posible que el alto el fuego con el ELN propicie luego un proceso de paz similar al acordado con las FARC?

-El alto el fuego bilateral con el ELN durante más de 100 días es un muy buen inicio. No debemos olvidar que las FARC decretaron dos ceses de fuego unilaterales al principio del proceso. Desde aquel momento no hay una sola víctima mortal en la confrontación con las FARC. Es un hecho evidente, aunque haya todavía colombianos que no valoren el sentido profundo de esto.

-Resulta paradójico que el proceso de paz le haya valido a Santos un Nobel mientras en Colombia su popularidad está por los suelos.

-A veces es difícil de entender el grado de resistencia generado en el país. Hay muchos colombianos de a pie escépticos, pero eso es algo que cambiará conforme los hechos sean más elocuentes que las palabras y demuestren que nos encaminamos hacia la solidificación de una paz firme. El hecho clave es que el conflicto terminó.

-¿Qué le responde a quienes opinan que fue un atropello aprobar en el Parlamento un nuevo acuerdo con las FARC después de la derrota en el referéndum sobre esta cuestión?

-Me parece curioso que digan que los cambios que se introdujeron eran cosméticos, pues el 98% de las solicitudes de los partidarios del 'no' se incorporaron en el nuevo acuerdo. Tampoco debemos olvidar que la Corte Constitucional señaló que el plebiscito era un acto de carácter político, pero que las instituciones y el Congreso no perdían la facultad de convertir en leyes lo acordado.

-El líder de las FARC, Rodrigo Londoño, envió una carta abierta al Papa en la que pide perdón por los atropellos cometidos por la guerrilla. ¿Se fía de él?

-Estimo sinceramente que hay una decisión de paz por parte de las FARC. Dejaron las armas y crearon su partido político. Se trataba justo de eso. Pueden seguir proponiendo sus ideas por radicales que sean, nunca les exigimos que cambiaran su línea política, simplemente se trata de hacer política sin armas. Las FARC están realmente comprometidas con este propósito.

-¿Acabó usted satisfecho de los acuerdos de paz? ¿Hay alguna concesión que se arrepienta de haberle hecho a las FARC?

-No, ninguna. Respondo por todas y cada una de las palabras de los Acuerdos.

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