La Embajada de EEUU abrirá sus puertas en Jerusalén en menos de dos años

El presidente palestino, Mahmud Abas, con la alta representante de Asuntos Exteriores de la UE, Federica Mogherini. :: Yves Herman / reuters/
El presidente palestino, Mahmud Abas, con la alta representante de Asuntos Exteriores de la UE, Federica Mogherini. :: Yves Herman / reuters

El viaje oficial del vicepresidente estadounidense, Mike Pence, a Tierra Santa refuerza la alianza de Washington con Israel

MIKEL AYESTARAN JERUSALÉN.

Estados Unidos vuelve a dar una muestra más de apoyo absoluto a Israel con el viaje oficial de Mike Pence a Tierra Santa. El vicepresidente estadounidense se mostró «orgulloso de estar en Jerusalén, capital de Israel» y anunció ante el parlamento israelí que su Embajada se trasladará desde Tel Aviv a la Ciudad Santa «antes de finales del próximo año».

Los diputados árabes de la cámara, miembros de la Lista Conjunta, que es la tercera fuerza, se levantaron de sus asientos con carteles en los que intentaban recordar a Pence que Jerusalén Este es la capital del futuro Estado Palestino, pero fueron inmediatamente expulsados por la fuerza. Los aplausos de sus compañeros de cámara, y de invitados especiales como los líderes de los colonos, silenciaron sus gritos y dieron paso a un discurso que, para periódicos como 'Haaretz', «fue un sermón» con el tono «más abiertamente sionista que jamás se ha escuchado en la cámara».

La cara más evangelista de Pence se agrandó en el estrado ante la mirada de un primer ministro, Benyamin Netanyahu, exultante ante las palabras del enviado de Donald Trump, para quien «el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel significa elegir la realidad sobre la ficción». Desde el otro lado del muro, al que no irá Pence porque los líderes palestinos han boicoteado la visita, el secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat, condenó el «discurso mesiánico» y acusó a EE UU de «ser parte del problema más que de la solución». Para Erekat, este tipo de discursos en el actual Oriente Próximo es «un regalo a los extremistas».

Los líderes palestinos y de la comunidad cristiana boicotean al número dos de Donald Trump

Pence se ha referido en numerosas ocasiones en el último año a la situación de los cristianos en Oriente Próximo, pero durante su viaje no visitará Belén, ni se entrevistará con los líderes de la comunidad porque estos le han cerrado las puertas por su defensa de Jerusalén como capital del Estado hebreo y no como ciudad de dos pueblos y tres religiones.

Abás, en Bruselas

La única mención del número dos de Trump a los palestinos fue para exhortarles a volver a la mesa de negociaciones, pero las últimas decisiones de Estados Unidos y su alineación con una de las partes en conflicto complican una labor de mediación que los palestinos ya no aceptan.

La nueva política de Washington empujó al presidente palestino, Mahmud Abás, a viajar a Bruselas para pedir a la Unión Europea (UE) que asuma «un papel político» en el proceso de paz para intentar alcanzar «una solución justa» basada en la solución de los dos Estados.

En una comparecencia ante la prensa con la Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Federica Mogherini, Abás pidió a los países europeos «reconocer rápidamente al Estado de Palestina». De momento Suecia, Polonia, República Checa, Hungría, Rumanía, Malta, Chipre, Eslovaquia y Rumanía ya han dado este paso, pero otros socios de la UE como Reino Unido, Francia o España, prefieren esperar a que concluya el proceso de paz entre las dos partes antes de hacerlo.

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