Donald Trump vuelve a cargar contra Corea del Norte en Japón

El presidente de Estados Unidos asegura en el comienzo de su gira asiática que «nunca flaqueará en la defensa de su gente»

ZIGOR ALDAMA SHANGHÁI.

«Ningún dictador, ningún régimen, y ninguna nación debe subestimar la determinación de América». Ataviado con una cazadora de aviador y hablando en el tono épico que le caracteriza, Donald Trump inauguró ayer en Japón su gira asiática con la enésima advertencia a Corea del Norte, mientras en el resto del mundo se desataba el pánico por las posibles consecuencias de la difusión de los 'papeles del Paraíso'.

El mandatario aprovechó la visita a la base aérea de Yokota, donde Estados Unidos tiene destacados a cientos de los casi 54.000 militares destinados en el archipiélago nipón, para volver a arremeter contra Pyongyang sin necesidad de mencionar al régimen de Kim Jong-un.

«Alguna vez en el pasado nos han subestimado y no les fue bien», recalcó el presidente americano, que ante Naciones Unidas ya avanzó la posibilidad de «destruir por completo Corea del Norte».

Pero Trump también tuvo tiempo para distenderse. Jugó una partida al golf con su anfitrión, el primer ministro japonés Shinzo Abe, que le regaló una gorra de béisbol en la que se había bordado en letras doradas el lema 'Donald y Shinzo hacen la alianza más grande todavía', en clara referencia al eslogan de campaña de Trump, 'Hagamos América grande de nuevo'. Los dos políticos conservadores comparten la necesidad de utilizar mano dura contra la Corea comunista y mostraron una gran sintonía.

«Nos sentimos a gusto juntos, nuestros países son amigos, y creo que nunca hemos estado más cercanos a Japón», comentó Trump. Antes ya había hecho un guiño a Abe cuando dijo frente a sus soldados que Estados Unidos «nunca flaqueará en la defensa de su gente», lo cual se ha interpretado en el país del Sol Naciente como una mano tendida a una cooperación militar todavía más estrecha.

No obstante, la agencia de noticias Kyodo afirmó que Trump no está de acuerdo con la actitud que Japón ha tenido durante las pruebas de misiles intercontinentales llevadas a cabo por Pyongyang.

En su opinión, según fuentes diplomáticas mencionadas por Kyodo, Abe debería haber ordenado el derribo de los cohetes en el aire. Desafortunadamente, ayer no trascendieron más datos sobre las conversaciones que mantuvieron ambos mandatarios, que también tienen sobre la mesa posibles acuerdos en materia de comercio.

Precisamente, además de la crisis nuclear norcoreana, Trump hizo hincapié en el plano económico de su visita. «Queremos hacer de Asia un continente más abierto al comercio, más justo en los negocios», aseguró frente a las tropas, aunque su presidencia se ha caracterizado por las medidas proteccionistas que ha tomado para lograr que diferentes industrias estadounidenses remonten el vuelo.

Finalmente, ayer uno de los comentarios de Trump que más revuelo provocaron fue el que hizo a bordo del Air Force One de camino a Japón, cuando aseguró a los periodistas que lo acompañan que es muy posible que se vea con Vladímir Putin, a quien tiene intención de pedir ayuda para desactivar los programas de desarrollo militar norcoreanos.

En cualquier caso, Trump llega a Oriente debilitado, con poca autoridad moral para exigir nada en el terreno militar, en el que se ha mostrado incluso más belicoso que Kim Jong-un, o en el económico, donde China gana fuerza a gran velocidad. Su influencia se verá el miércoles, cuando llegue a Pekín para entrevistarse con su homólogo chino, Xi Jinping.

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