La división progresista favorece a Piñera en Chile

Sebastián Piñera interviene en un mitin electoral. :: CLAUDIO REYEs / afp/
Sebastián Piñera interviene en un mitin electoral. :: CLAUDIO REYEs / afp

Las presidenciales y legislativas de hoy anuncian el regreso del centroderecha tras penalizar la corrupción al Gobierno de Bachelet

MARCELA VALENTE BUENOS AIRES.

Sin mucho entusiasmo, los chilenos acuden hoy a las urnas en unas elecciones presidenciales que se desarrollarán bajo la sombra de una alta abstención. De acuerdo a las encuestas, el favorito es el expresidente centroderechista Sebastián Piñera (2010-2014), aunque todo indica que no conseguirá 50% necesario para imponerse en primera vuelta.

Del total de 14,3 millones de ciudadanos con derecho a voto, el Gobierno aspira a que lo hagan sólo 6,5 millones. Cualquier número por encima de ese -que representa apenas el 45%- es considerado «óptimo» por la Administración de Michelle Bachelet. En las municipales de 2016 votó el 35% del censo.

En este escenario, ganará Piñera. La cohesión parece la principal ventaja de la centroderecha ante la coalición gobernante de centroizquierda. El progresismo acude a las urnas más dividido que nunca, con fugas por derecha e izquierda que cristalizaron en cinco candidatos. Por eso, el resultado de hoy puede diferir mucho de una eventual segunda vuelta el 17 de diciembre.

La coalición centroizquierdista Nueva Mayoría es liderada por el senador Alejando Guillier, un sociólogo y periodista cuya candidatura se debilitó a lo largo de este año. La encuesta CEP otorga a Piñera 34,5%, por un 17,5% de Guillier. Pero hay otros seis aspirantes a la presidencia, de los cuáles cinco pueden sumar sus fuerzas con las de Guillier en segunda ronda.

Además de elegir al presidente que gobernará entre 2018 y 2022, los chilenos renovarán en su totalidad la Cámara de Diputados y la mitad del Senado. También se eligen consejeros regionales en una jornada que, pese a la apatía, tendrá múltiples novedades.

Fin del sistema binominal

Una de ellas es el reemplazo del polémico sistema binominal por uno de proporcionalidad. Había sido introducido en la Constitución de 1980 por el dictador Augusto Pinochet (1973-1990). No había podido ser removido hasta ahora. Promovió durante casi cuarenta años el ascenso de legisladores derechistas y neutralizó el acceso de los independientes. Con el nuevo sistema, aumenta la diversidad y el número total de diputados y senadores.

También por primera vez habrá cuotas de género -para garantizar la paridad de sexos en el Parlamento- y votarán más de 39.000 chilenos residentes en el extranjero.

Bachelet, que cumple su segundo mandato, se va con una popularidad mucho más baja que al finalizar su primer mandato (2006-2010), cuando entregó el mando a Piñera. En aquel momento alcanzó el récord de 80% de imagen positiva. La aceptación está ahora en 29% tras superar una etapa de mayor caída.

La presidenta socialista cumplió con buena parte de las reformas prometidas. Además de la política, aumentó los impuestos a las empresas, avanzó en el acceso gratuito a la educación superior, propuso una ley de matrimonio igualitario y logró despenalizar el aborto en ciertos casos. Pero el crecimiento económico fue magro y hubo denuncias de corrupción.

Un país «estancado»

Para 65% de los chilenos, el país está «estancado» y para 15% «en decadencia», según CEP. El 58% de los votantes no se identifica con ninguna fuerza y 53% desaprueba la gestión de la mandataria.

La analista política Claudia Heiss, del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, declaró que el escándalo de corrupción del hijo de Bachelet «produjo un daño importante» en su imagen. También hubo un aumento de la tensión en su coalición, integrada por socialistas, democristianos y comunistas, entre otros.

«La Democracia Cristiana y el Partido Comunista nunca se sintieron cómodos de compartir el Gobierno», explicó. La segunda fuerza se incorporó en 2010 y la primera, la más moderada en esa alianza y socia desde 1990, se negó a competir en las primarias de este año y hoy presenta su propia candidata a la presidencia, Carolina Goic (3,9%). Para Heiss, «se da casi por seguro» que hoy gana Piñera. Pero «menos claras son sus opciones en la segunda vuelta», advirtió, donde puede tener como rivales a Guillier o incluso a la periodista Beatriz Sánchez, que lidera el surgimiento de un nuevo referente» de izquierda, el Frente Amplio, con 8,5% de apoyos y respaldo del activo movimiento estudiantil.

«Tienen oportunidades reales de disputar la presidencial si logra movilizar el voto de los otros candidatos de centroizquierda para impedir que la derecha regrese al poder», según Heiss. La razón principal de la victoria derechista en primera vuelta será «la alta fragmentación de la izquierda», finalizó.

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