La división interna acalla los planes británicos

El 60% de los empresarios confiesa que acelera los preparativos para hacer frente a una situación de falta de acuerdo con Bruselas

ÍÑIGO GURRUCHAGA CORRESPONSAL LONDRES.

Theresa May habló en Davos en un auditorio con muchos asientos vacíos -hubo colas para escuchar a Emmanuel Macron- y muy pocos medios británicos daban cuenta ayer del discurso del ministro del 'Brexit', David Davis, en el que ofreció las líneas maestras de lo que busca Reino Unido en el periodo de transición que se negociará a partir de la próxima semana en Bruselas.

Hay una atonía en el Gobierno británico, cuyos actos más sonados son discursos, unos vagos y otros polémicos porque son recibidos como signos de la división del Gabinete. Quizás por eso más del 60% de los empresarios encuestados por la Confederación de la Industria Británica confiesan que están acelerando los preparativos para la posibilidad de que no haya acuerdo con la UE. Davis eligió Teeside, el gran puerto en el vecindario de Middlesbrough, como escenario de su discurso. En el nordeste de Inglaterra ganó el 'sí' a la marcha de la UE, porque el declive industrial de la región crea la semilla para que una mayoría de la población, tradicionalmente laborista, diga 'no' al sistema general de gobierno.

Los objetivos específicos que Londres quiere obtener son dos. Primero, que la UE actúe de buena fe durante el periodo transitorio y dé al Gobierno británico la posibilidad de reflejar sus intereses en los proyectos legislativos que emprenda la Unión durante su estancia en el 'limbo', cuando haya dejado de ser Estado miembro y aún esté obligado a cumplir con todas las reglas comunitarias. Segundo objetivo. Reino Unido seguirá perteneciendo al mercado único y a la unión aduanera, pero quiere tener durante ese periodo el poder para negociar y firmar nuevos acuerdos comerciales con terceros países o bloques comerciales, aunque no entren en vigor hasta el final de la transición.

Poco después del discurso, el Gobierno publicó una carta que Davis y dos ministros partidarios del 'brexit' más suave -el de Hacienda, Philip Hammond, y el de Industria, Greg Clark- han remitido a los empresarios. Acentúan que en la transición se mantendrá la misma relación comercial con la UE para que tengan tiempo de ajustar sus operaciones, pero no se menciona horizonte alguno. «Estamos cogiendo dos economías completamente interconectadas y alineadas, con altos niveles de comercio, y separándolas de manera selectiva, espero que muy modestamente», dijo Hammond, el jueves, en Davos.

Los portavoces de la primera ministra matizaron que el cambio no es modesto, que Reino Unido dejará el mercado único y la unión aduanera. Davis dice que está de acuerdo con su colega, que estaría refiriéndose, según él, a la fase de transición.

Incesante

El Gabinete se agrieta cada semana. Boris Johnson propone la construcción de un puente sobre el Canal de la Mancha durante la visita del presidente francés. Exige públicamente más presupuesto para la Sanidad pública. Es ministro de Exteriores. Los periódicos que simpatizan con él publican artículos afirmando que la incompetencia de May ha desbordado el vaso de su paciencia. Diputados conservadores dicen anónimamente a la BBC que no se puede seguir así.

Avanza Reino Unido hacia el 'b rexit' con una estrategia descrita en el 'Financial Times' como «primero saltar y después argumentar». Acuerdo sobre la transición en marzo. En octubre, un bosquejo sobre la relación futura.

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