Disturbios en la India por el estreno de una polémica película

Los radicales hinduistas, que pusieron precio a la cabeza del director, protestan por el supuesto amor de la protagonista con un líder musulmán

R. C. N UEVA DELHI.

La controvertida película de Bollywood 'Padmaavat' se estrenó ayer en medio del despliegue de miles de policías frente a salas de cine del norte de la India, tras días de protestas por parte de hinduistas radicales que han protagonizado actos de vandalismo. La jornada se saldó con unos veinte arrestos. En varios puntos del norte se registraron protestas a lo largo de la semana daños en la vía pública.

El filme cuenta la leyenda de una reina rajput del siglo XIV que se suicidó para proteger su honor y el de su familia tras la muerte de su marido, el rey Rana Ratan Singh, a manos del sultán musulmán Alauddin Khilji. La polémica surgió por una supuesta escena en la que el líder musulmán sueña con lograr el amor de la reina, y que ha indignado a los rajput y a sectores del hinduismo radical. Sin embargo, los autores del filme aducen que esa secuencia no existe, y recalcan que el argumento se inspira en un poema épico.

La película debía haber sido estrenada el pasado 1 de diciembre, pero se paralizó tras días de protestas y después de que Suraj Pal Amu, coordinador de prensa en Haryana del nacionalista BJP -partido del primer ministro, Narendra Modi-, ofreciera cien millones de rupias (cerca de 1,3 millones de euros) por la cabeza del director de la película, Sanjay Leela Bhansali, y la intérprete Deepika Padukone. Finalmente, el estreno ha sido posible tras superar la nada flexible censura india y recibir el plácet del Tribunal Supremo.

Los responsables de la película insisten en que se trata de un rumor, y que la escena no existe

El director de la Policía del Estado de Haryana, Baljit Singh Sandhu, anunció en rueda de prensa el arresto de veinte implicados en el ataque a un autobús escolar y el incendio de otro autocar urbano a las afueras de Gurgaon, ciudad de Haryana, y que integra el suburbio de Nueva Delhi. Las escenas de un grupo de niños agachándose en un autobús escolar ante el asedio de los radicales se repitieron ayer una y otra vez en los medios indios, causando indignación por la supuesta pasividad de las autoridades.

«Si tenemos libertad para escribir y decir lo que queramos, también la tenemos para decidir cómo manifestarnos», declaró Lokendra Singh Kalvi, líder de la organización conservadora al frente de las protestas, Shri Rajput Karni Sena, que ya provocó destrozos en salas que proyectaron el tráiler. En Jaipur, capital de Rajastán -donde la película no ha sido estrenada-, integrantes de Karni Sena se manifestaron recorriendo la ciudad en motos. Entretanto, en Lucknow, capital de Uttar Pradesh, simpatizantes de esta mismo colectivo se apostaban en cines para llamar al público a boicotear la película.

No más de cinco personas

A las puertas del pequeño cine Delite Diamond de la capital, hasta sesenta policías hacían guardia mientras algunos curiosos se acercaban a tirar fotos para inmortalizar la llamativa estampa. En cuanto se reunía un pequeño grupo de más de cinco personas, los agentes de seguridad los separaban rápidamente y les hacían alejarse.

«El productor y el director también son hindúes, ¿por qué deberían deshonrar a su propia religión?», indicó el joven Mohammed Zaid justo después de comprar su entrada. Sameer Asif, de 22 años, tampoco entendía las protestas de los extremistas, pues solo se trata de una película «basada en un poema. Aún no la he visto, pero he leído críticas que dicen que han representado con orgullo a los rajputs», agregó.

Los políticos tampoco esquivaron la polémica. El jefe de Gobierno de Delhi, Arvind Kejriwal, del Partido del Hombre Común, tildó el ataque contra el autobús escolar de «vergonzoso». Más desagradable, prosiguió, «es la complicidad de los gobiernos estatales, que están permitiéndolo mediante su inacción», sostuvo a través de Twitter. Por su parte, el viceministro de Asuntos Exteriores, Vijay Kumar Singh, anotó que la «libertad de expresión no da derecho a falsificar la historia. Nos deberíamos calmar y resolver la situación hablando con quienes están protestando contra la película», esgrimió.

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