«Disparan a matar contra cualquiera y eso no nos lo enseñaron en el Ejército»

Un soldado israelí apunta su arma contra manifestantes palestinos en el día del traslado de la Embajada de EE UU a Jerusalén. :: reuters/
Un soldado israelí apunta su arma contra manifestantes palestinos en el día del traslado de la Embajada de EE UU a Jerusalén. :: reuters

Exfrancotiradores de Israel critican la fuerza empleada contra los palestinos y hacen responsable al Gobierno de esta represión

MIKEL AYESTARAN CORRESPONSAL GAZA.

Gaza se recupera de la peor matanza sufrida desde la guerra de 2014 después de que Israel matara el lunes a 60 manifestantes en la verja de separación. En total, 111 palestinos han fallecido, la mayoría por disparos, y hay más de 10.000 heridos, según datos del Ministerio de Salud, en las movilizaciones de las últimas seis semanas enmarcadas dentro de la 'Marcha del Retorno' que se exacerbaron con la inauguración de la Embajada de Estados Unidos en Jerusalén. Entre los muertos hay menores, ancianos y periodistas, que trabajaban con los distintivos de 'press' en sus chalecos, todos ellos alcanzados por unos francotiradores que «seguro que cargarán todas sus vidas con esas escenas de las que son testigos a través de la mirilla de sus rifles, no pueden dejar de dar vueltas a cada disparo», piensa Nadav Weiman, quien cumplió su servicio militar como 'observador', encargado de ayudar al francotirador en el cálculo para que su disparo de en el blanco.

Sin embargo, este veterano del Ejército israelí asegura que «el problema no es de quien aprieta el gatillo, el problema es de un Gobierno que defiende que manifestantes desarmados son un objetivo legítimo. El soldado puede decir 'no', pero se enfrenta a la cárcel».

Weiman habla con enfado y disgusto de la situación en Gaza y es uno de los firmantes de una carta abierta en la que cinco ex francotiradores denuncian las reglas de enfrentamiento del Ejército. Pertenece desde 2010 a la organización Breaking The Silence, grupo formado por exsoldados arrepentidos que documentan los abusos que comete el Ejército contra los palestinos, y piensa que en las protestas de Gaza «se han cruzado todas las líneas rojas, a nosotros nos entrenaron para matar a alguien que realmente tuviera la intención y la capacidad de hacer daño. En este tipo de protestas también se puede abrir fuego en la rodilla contra instigadores, pero en caso de que estuvieran desarmados debíamos pedir autorización por radio. Lo que vemos estas semanas es diferente, no sé cuál puede ser la nueva regla porque se dispara a matar contra gente desarmada, contra cualquiera y eso no es lo que nos enseñaron en el Ejército».

Las cifras de manifestantes muertos se dispararon el lunes. Naciones Unidas acusó a Israel de «matar de forma indiscriminada» y organizaciones como Médicos Sin Fronteras (MSF) calificaron de «inhumana» e «inaceptable» la respuesta israelí a las protestas palestinas en la verja. Pero el Estado hebreo argumenta que Hamás utiliza a los manifestantes para intentar sabotear la valla de separación y cometer «actos terroristas» en su territorio e insiste en que no variará sus normas de enfrentamiento. El portavoz militar, Jonathan Conricus, después de defender el trabajo de sus hombres en la defensa de la frontera, admitió que ha habido «errores» y que algunas balas han alcanzado a gente que «no eran objetivo», según recogió el diario 'Haaretz'.

Weiman insiste en que «no importa que seas o no de Hamás, el hecho es que esta gente va desarmada y hasta ahora no hay un solo soldado herido. El Gobierno solo busca justificaciones para legitimar estas muertes. Cada dos o tres años parece que hay que hacer o cosas así para demostrar a los palestinos que Israel es el jefe».

Gestión del estrés

La presión internacional sobre el Estado hebreo debido al «uso desproporcionado de la fuerza», según Amnistía Internacional, «no afecta a los francotiradores porque están entrenados para enfrentarse a esta situación y obedecen órdenes. No hacen nada de forma impulsiva, están conectados a una cadena de mando y hacen su trabajo», afirma Moshe Farchi, jefe de estudios sobre el estrés, trauma y resiliencia en el Colegio Tel-Hai y número dos del Mental Home Front Command de Israel.

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