Una detención ejemplar sin disparar un solo tiro

«¡Máteme, dispare a la cabeza!», era el grito desesperado de Alek Minassian al verse atrapado el lunes por las fuerzas de seguridad canadienses, tan solo 26 minutos después de haber protagonizado el mortal atropello. Pese a que el joven aseguraba tener un arma en su poder y amagaba con disparar con un objeto no identificado que al parecer era un móvil, el policía que se encargó de detenerle le respondió con una calma envidiable: «No importa. Tírate al suelo». Así y sin verse cegado por la tensión del momento el funcionario se acercó hasta él y consiguió que el atacante se rindiera.

Los nervios de acero del policía y su capacidad de conseguir el arresto sin disparar un solo tiro fueron ayer unánimemente elogiados. No en vano, su respuesta fue recibida como un ejemplo de contención en medio del caos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos