El despliegue de carros de combate provoca el temor a un golpe de Estado en Zimbabue

GERARDO ELORRIAGA

Cuatro carros de combate se dirigen hacia el complejo de la Guardia Presidencial en Dzivarasekwa, a las afuera de la capital zimbabua de Harare, mientras que otros dos blindados se han apostado en las cercanías de la ciudad y se ha observado otra columna que avanza por la misma carretera. Este movimiento de tropas tiene lugar tan sólo veinticuatro horas después de que el general Constantino Chiwenga celebrara una rueda de prensa en la que aseguró que el país está sufriendo «angustia, miedo y desaliento». Estas declaraciones tras la destitución del vicepresidente Emmerson Mnangagwa, parecen ser el desencadenante de unas maniobras que pueden propiciar un intento de golpe de Estado contra Robert Mugabe, en el poder desde hace 37 años.

La purga de veteranos dirigentes del ZANU-PF y la ascensión política de Grace Mugabe, la esposa del presidente, parecen explicar esta insólita iniciativa. Chiwenga, de 75 años, forma parte de la guerrilla que asumió la dirección de la Administración tras el fin de la dominación blanca y ha gobernado autoritariamente el territorio durante las últimas cuatro décadas. La república celebrará elecciones en 2018 y la primera dama se ha convertido en la principal candidata a suceder a su esposo. La oposición no parece capaz de atentar contra una sucesión en un escenario de dudosa legalidad democrática.

La pugna por la sucesión de Mugabe, de 93 años, se está librando en el interior de la formación gobernante y enfrenta a la vieja guardia contra los partidarios de la mujer del dirigente, apoyada por la facción juvenil del partido. El año pasado, la vicepresidenta Joyce Mujuru, considerada la principal aspirante, fue apartada del poder tras una larga campaña de descrédito que incluyó la acusación de propiciar un complot contra el gobierno. Grace Mugabe ha acusado a oficiales de conspiración.

Fotos

Vídeos