Descalzos por los Alpes en busca del sueño europeo

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Hospitalizados seis inmigrantes con síntomas de congelación que cruzaban desde Italia a Francia, confiados en evitar los controles

DARIO MENOR ROMA.

«¡Atención, peligro de muerte! La montaña es peligrosa en invierno. Hay riesgo de congelarse a causa del frío extremo o de perderse y morir por agotamiento». Carteles con esta advertencia escrita en italiano, árabe, francés e inglés pueden encontrarse en los pasos entre los Alpes que conectan el valle de Susa, en Italia, con el de Cláre, en Francia. Están destinados a los inmigrantes que tratan de llegar como sea a los países más ricos de Europa después de haberse jugado la vida para cruzar el Mediterráneo y desembarcar en algún puerto italiano.

La desesperación de verse meses o incluso años atrapados en territorio italiano, donde son escasas sus posibilidades de prosperar, lleva a un gran número de desplazados a tomar desde el pasado verano la ruta que parte de la localidad piamontesa de Bardonecchia y transcurre por una zona de alta montaña, con algunos pasajes con altitud superior a los 1.700 metros, hasta llegar a Briançon, el primer pueblo francés.

Los inmigrantes afrontan esta peligrosa etapa de su éxodo incluso cuando más aprieta el frío y la nieve con la esperanza de que el mal tiempo haga que disminuyan los controles fronterizos. No todos los logran. Las malas condiciones climáticas registradas durante los últimos días han llevado a los miembros del Socorro Alpino italiano a realizar tres operaciones de salvamento entre el domingo y ayer.

La más importante tuvo como protagonistas a seis desplazados, entre ellos una mujer embarazada, que se encontraban en dificultad cuando trataban de alcanzar territorio francés. Tras una señal de alarma de las autoridades galas, los socorristas italianos contactaron y asistieron a los inmigrantes, que tuvieron que ser hospitalizados con síntomas de congelación en las articulaciones. Uno de ellos había perdido los zapatos en la nieve mientras que otro iba sin guantes. Hubo en cambio dos mujeres con más suerte: llegaron a Briançon pese a que el camino estaba bloqueado por más de medio metro de nieve.

El paso entre los valles de Susa y Cláre se ha convertido en el último punto caliente de la ola migratoria hacia Europa. El flujo se ha reducido un 62% en los once primeros meses del año respecto al mismo período de 2016, según los datos de Frontex, que contabiliza 186.500 ingresos irregulares en la UE hasta finales de noviembre.

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