La UE demuestra a Londres quién manda

Manifestantes favorables a la continuidad de Reino Unido en la UE se manifiestan frente al Parlamento británico. :: Andy Rain / efe/
Manifestantes favorables a la continuidad de Reino Unido en la UE se manifiestan frente al Parlamento británico. :: Andy Rain / efe

Los 27 aprueban en «dos minutos» las líneas rojas sobre el periodo de transición que Reino Unido deberá acatar pese a estar fuera del club

ADOLFO LORENTE BRUSELAS.

Se trataba de sacar músculo, de lanzar un mensaje contundente, de dar un golpe de autoridad... De recordar quién manda. Porque el 'brexit' es la historia de un fracaso colectivo que, sin embargo, dejará mucho peor parado a uno de los contrincantes. Veintisiete contra uno. No hay color. Y aunque el uno intente revolverse y buscar las cosquillas al otro, en días como ayer queda claro que Reino Unido tiene todas las de perder en las negociaciones sobre su salida del club, sobre el periodo transitorio y sobre la futura relación bilateral. Veintisiete contra uno. Goliat contra David.

A las 14:42 horas, Sabine Weyand, la todopoderosa mano derecha del negociador jefe de la UE, Michel Barnier, accedió a su aplicación de Twitter y disparó: «Última hora. El Consejo de Asuntos Generales adopta las directrices para las negociaciones del #Brexit en 2 min: transición del statu quo sin representación institucional, desde la fecha del #Brexit hasta el 31 de diciembre de 2020».

Traducción: es uno de los peores negocios de la historia de la diplomacia británica, como ya le están echando en cara a la primera ministra, Theresa May. Londres se quedará fuera de los órganos de decisión del club, pero deberá asumir todas las obligaciones actuales como cualquier otro Estado miembro desde su salida oficial de la UE el 29 de marzo de 2019 hasta el 31 de diciembre de 2020, su marcha definitiva. «No puede haber un mercado único a la carta», advirtió Barnier. La verdad es que tiene que ser complicado explicarle a los eurófobos que, pese a estar fuera, Reino Unido deberá «acatar» hasta el 31 de diciembre de 2020 toda la legislación comunitaria, incluido al odiado Tribunal de Justicia de la UE.

Negocian el periodo entre la salida oficial, el 29 de marzo del 2019, y la definitiva, el 31 de diciembre del 2020

Sigue el lío en las islas y Bruselas, consciente de ello, aprovechó la ocasión para seguir hurgando en la herida lanzando un mensaje que tuvo poco de casual: «Nos han bastado dos minutos para ponernos de acuerdo pese a ser 27». Coser y cantar. La batalla del relato continúa.

Los ministros de la UE de los Veintisiete se reunieron ayer en el llamado Consejo de Asuntos Generales del Artículo 50 (estipula la salida del club) para aprobar las líneas rojas en la negociación de cómo será ese 'periodo puente' entre la salida oficial y la definitiva. Se aprobaron dos documentos. Uno, con las veintidós directrices que guiarán la actuación del equipo de Barnier; y el segundo, con tres puntos en los que se otorga cierta flexibilidad a Londres en materia de defensa, seguridad y, sobre todo, comercial. Eso sí, los europeos siempre tendrían la última palabra y nunca se haría nada sin su aprobación.

Deberes pendientes

Así lo aseguró Barnier, quien, antes de lanzar un par de avisos a los navegantes británicos, recordó que «no habrá un acceso al mercado único a la carta». Volvió a instar a Londres a que informen «cuanto antes» sobre la relación futura que quieren, que decidan qué quieren ser de mayor. Y por el otro, advirtió de que no solo se trata de hablar de la transición y del futuro, sino también de cerrar el pasado. «Que haya habido avances suficientes no significa que estos avances ya estén acordados por completo. Debe quedar muy claro de que sin acuerdo sobre la salida no habrá periodo de transición», zanjó.

Sus palabras sonaron como un zarpazo. Recordó que, aunque los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 decidieron en la cumbre del pasado diciembre que se habían dado «los progresos suficientes para pasar a la segunda fase», hay un mantra innegociable: «Nada está acordado hasta que todo esté acordado». Y no hay que olvidar que aún hay flecos en los relativo a los derechos de los ciudadanos, la factura que se debe abonar y la situación de Irlanda. «El tiempo pasa muy deprisa y no se puede perder», reiteró el francés. Respecto a cuándo se reiniciarán las negociaciones, dijo que habrá que esperar a la cumbre de líderes de finales de marzo.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos