Cuba, convertida en 'zona de guerra'

El Ejército sale a la calle 'armado' con escobas y los aeropuertos retoman los vuelos ante la ansiedad de los turistas por dejar la isla tras el paso de 'Irma'

M. L. DE GUEREÑO / C. CONEJERO LA HABANA / NUEVA YORK.

'Irma' ya se ha desintegrado en Estados Unidos. Pero su recuerdo en el Caribe, y concretamente en Cuba, será imborrable. La costa norte de la isla parece zona de guerra. Todo el Malecón habanero es intransitable por socavones y grandes piedras. Una franja de unos diez kilómetros de largo que, a unos 500 metros de distancia del litoral, era ayer un hervidero de gente y camiones que lo mismo desatascaban alcantarillas que drenaban garajes inundados.

Los vecinos, sin luz, ni gas, ni agua, y con afectaciones en el teléfono, salían a la calle. Algunos ayudan a retirar basuras, otros se quejan de que se cobren, aunque sea simbólicamente, los alimentos que ofrecen los puestos de comida habilitados en las esquinas. Y los más experimentados aprovechan las tablas flotantes, para preparar hogueras, colocar una olla y hacer la tradicional caldosa, una especie de sopa donde cabe de todo, lo mismo vegetal que animal. De ahí comerán unos cuantos vecinos.

El Ejército también salió a la calle. Los soldados cambiaron los fusiles por las escobas y los rastrillos para arrastrar aguas y basuras. Trabajadores de servicios comunales con sierras y maquinaria pesada, que no se sabe de dónde salió, cortaban las ramas de los miles de árboles caídos, movían farolas y levantaban cables tendidos por el suelo.

En estos momentos de devastación la participación en la recuperación de los ex campeones olímpicos como Javier Sotomayor y Alberto Juantorena, es un estímulo para la gente cuando casi toda la infraestructura energética está afectada, en especial la termoeléctrica de Matanzas, la más importante del país, que suministra al centro y al occidente y que ha sido la más dañada de todas.

Las autoridades aseguran que la prioridad es restablecer la energía eléctrica. Y así fue sucediendo poco a poco. Para la noche del lunes las zonas de oriente y centro de la isla ya tenían luz. También fueron alumbrándose los barrios de La Habana Vieja, Centro Habana y parte alta del municipio de Plaza de la Revolución.

Ayer reabrieron los aeropuertos de La Habana y Varadero, donde el caos y la ansiedad de los viajeros por dejar la isla era evidente. También se restablecieron los servicios de autobuses nacionales.

Ya en el continente, degradado a ciclón post-tropical, los últimos vestigios de 'Irma' azotaban el sureste de Estados Unidos, todavía bajo riesgo de inundaciones. Sólo en este Estado, 'Irma' ha dejado a más de 15 millones de personas sin electricidad, unos tres cuartos de la población total, y el retorno a casa de millones de evacuados podría tardar semanas.

Inundaciones en EE UU

También se produjeron pérdidas de electricidad en amplias zonas de Georgia y Carolina del Sur, donde se esperan más cortes a medida que la tormenta se debilite en su avance hacia el norte y el valle de Tennessee. A pesar de su debilitamiento, flancos de lluvia intensa localizada podrían producir aún inundaciones súbitas en Georgia y Alabama.

En total en EE UU el huracán se ha cobrado por ahora diez vidas, seis de ellas en Florida, tres en Georgia y una en Carolina del Sur.

Las autoridades han anunciado que recuperación será dura y costosa, y llevará tiempo trabajar en unas operaciones de saneamiento y reconstrucción constreñidas también por las precarias condiciones del terreno. La masiva pérdida de luz ha producido un efecto en cascada ya que el suministro eléctrico es indispensable para el mantenimiento del sistema de agua potable y de sanidad. Si ya era penoso para muchos no poder contar con aire acondicionado o refrigerador, en hospitales, centros de ancianos y de grupos vulnerables, la electricidad era una cuestión de vida o muerte. Los aeropuertos abrieron con servicios limitados aunque cientos de vuelos continuaban cancelados en Atlanta. También se reinició con restricciones el tráfico en las carreteras aunque en muchas ciudades la conducción no sólo era difícil sino peligrosa por la presencia de árboles caídos, basura y escombros, cuando no caimanes sueltos.

Los equipos de recuperación trabajaban exhaustivamente en la retirada de escombros para abrirse paso a las plantas eléctricas inundadas y reconocer los daños en un panorama con más de la mitad de las viviendas y negocios de Florida sin poder operar por falta de suministro eléctrico. En la zona de los Cayos y Jacksonville, donde la destrucción era feroz, los grupos de rescate, navegando en botes, motos acuáticas y hasta tablas de surfear, rescataron a 356 personas. A pesar de ello, las autoridades irán permitiendo el retorno a ciertas áreas del Condado Monroe, que incluye los Cayos, con la advertencia de la falta de agua y de electricidad, así como la precaria conexión para los teléfonos móviles y lamayoría de gasolineras cerradas.

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