Cuatro muertos y quince heridos en un nuevo ataque a cargo de una familia suicida

Un nuevo atentado suicida en Indonesia cometido por una familia provocó ayer el pánico en la ciudad de Surabaya, donde el domingo otro ataque coordinado contra tres iglesias causó la muerte a doce personas, incluidos los seis miembros de la misma familia que hicieron estallar los explosivos. Ayer, los terroristas iban repartidos en dos motocicletas con las que se acercaron al control de seguridad de una comisaría, donde detonaron sus bombas. Cuatro miembros de la familia murieron en el acto y una quinta, una niña de ochos años que viajaba con ellos, salió despedida a causa de la explosión y sobrevivió, aunque resultó herida. El ataque provocó heridas a diez civiles más y a cuatro policías.

Otra bomba sacudió el domingo por la noche un apartamento al sur de la ciudad, donde vivía una familia de seis personas. Murieron el padre, la madre y un hijo, y los otros tres hijos resultaron heridos en lo que se investiga como un error en la manipulación del explosivo por parte de los supuestos terroristas. Según el jefe de la Policía Nacional, Tito Karnavian, los atentados están conectados ya que los padres de las tres familias involucradas pertenecen al grupo yihadista afín al Estado Islámico Jemaah Ansharut Daulah (JAD), el más activo en Indonesia.

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