Crónica de un deshielo inesperado

Kim Jong-un saluda durante un acto oficial. :: afp/
Kim Jong-un saluda durante un acto oficial. :: afp

Las dos Coreas mantendrán hoy un inusual diálogo para discutir la posibilidad histórica de que el Norte participe en los Juegos del Sur

ZIGOR ALDAMA SHANGHÁI.

Nadie se sorprendió cuando Kim Jong-un habló de la necesidad de aumentar su arsenal nuclear y amenazó a Donald Trump con el botón atómico que está siempre en su escritorio. Sin embargo, el presidente de Corea del Norte sí que dejó atónitos a muchos cuando, en el mismo discurso de Año Nuevo, hizo pública su intención de enviar una delegación de atletas a los Juegos Olímpicos de Invierno que celebrará el mes que viene Corea del Sur. Poco más de una semana después, hoy se reunirán mandatarios de ambos países para discutir esa posibilidad a través de la recién restablecida línea de comunicación intercoreana.

Hay varios factores que avanzan un éxito. Por un lado, ayer fue el cumpleaños de Kim. Puede parecer una mera coincidencia, pero en Pyongyang se toman muy en serio este tipo de efemérides. Aunque no fue festivo, como cuando se conmemoran los nacimientos de su padre y de su abuelo, y Kim suele evitar las celebraciones públicas, el histórico anuncio que se puede hacer hoy sería un buen regalo de cumpleaños para el joven, cuya edad no se ha hecho oficial pero se estima entre los 34 y los 36 años.

Por otro lado, ayer el Comité Olímpico Internacional puso su grano de arena con el anuncio de una extensión en la fecha límite para el registro de los atletas norcoreanos. Y eso que la mayoría de las modalidades de los Juegos han cerrado ya sus fases de clasificación. Solo una pareja de gimnastas norcoreanos ha logrado hasta ahora pasar los preliminares, pero el COI podría ofrecer al país plazas adicionales en otros deportes. «Damos la bienvenida al diálogo entre las dos Coreas», dijo un portavoz del Comité. «En cuanto a la participación de atletas norcoreanos, el COI ha mantenido conversaciones con ambas partes desde hace mucho tiempo», reveló.

Sobre la mesa, los funcionarios de las dos Coreas tendrán también un asunto que ha servido históricamente para escenificar una mejora en las relaciones: la reunión de familias divididas tras la Guerra de Corea (1950-53), que acabó en falso con la delineación de la frontera a lo largo del paralelo 38. Algunas familias quedaron partidas en dos, y las poco habituales reuniones de sus miembros son siempre un encuentro muy emotivo.

Primera cita desde 2015

«Básicamente la prioridad serán los Juegos Olímpicos, pero en lo relativo a las relaciones intercoreanas el Gobierno también tratará el asunto de las familias rotas y propondrá medidas para rebajar la tensión militar», dijo el ministro de Unificación surcoreano, Cho Myoung-gyon, en una reunión con periodistas.

Las conversaciones se llevarán a cabo en el pueblo fronterizo de Panmunjom, el escenario tradicional para el diálogo. Será la primera vez que los dos países mantienen una reunión de alto nivel desde diciembre de 2015, cuando Corea del Norte decidió cortar las comunicaciones. Del lado surcoreano, Cho liderará un grupo de cinco personas; del lado norcoreano, se sabe que estará su homólogo, el negociador jefe Ri Son-gwon.

A las 9:30 de la mañana (01:30 de la madrugada en España), la delegación norcoreana cruzará la frontera y entrará en la zona sur de la localidad, donde el diálogo comenzará media hora después. No se sabe cuánto durará, aunque los analistas del Sur aseguran que, cuanto más largo sea, mejor.

«Escucharemos lo que Corea del Norte tenga que decir y haremos todo lo posible para que participe en los Juegos», apuntó Cho. Sin duda, por una vez, la disposición no puede ser mejor.

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