Corea del Norte fija para el 23 de mayo el cierre de un área de pruebas nucleares

El anuncio cumple la hoja de ruta prevista para avanzar en la distensión con sus vecinos y con EE UU antes de la histórica cumbre de Singapur

ZIGOR ALDAMA SHANGHÁI.

«De acuerdo con las decisiones aprobadas por los órganos correspondientes, el Instituto de Armas Nucleares está poniendo en marcha los procedimientos técnicos necesarios para desmantelar el campo norte de pruebas atómicas de Corea del Norte y demostrar de forma transparente el fin de los tests nucleares».

Así anunció ayer el Ministerio de Asuntos Exteriores de Pyongyang, a través de la agencia de noticias oficial KCNA, que cumplirá con la promesa que el presidente, Kim Jong-un, le hizo a su homólogo surcoreano, Moon Jae-in. «La ceremonia de derribo del escenario de las pruebas nucleares se llevará a cabo entre el 23 y el 25 de mayo, dependiendo de las condiciones meteorológicas», apostilló. Esa ceremonia será ruidosa. Corea del Norte llenará de explosivos los túneles utilizados para las pruebas, bloqueará por completo las entradas antes de detonarlos, desmantelará todos los puestos de observación, y retirará los laboratorios utilizados para recabar datos de las deflagraciones.

«Además del desmantelamiento, tanto los guardas como los científicos destinados allí se marcharán y la zona quedará completamente inaccesible», informó KCNA. Periodistas extranjeros -pero solo de China, Rusia, Estados Unidos, Reino Unido, y Corea del Sur- viajarán en un vuelo chárter desde Pekín para asistir al cierre de las instalaciones y comprobar que no se trata de ningún truco.

De esta forma, el dictador norcoreano demostrará con hechos lo que hasta ahora han sido solo buenas palabras. La clausura de las instalaciones es la prueba más fehaciente de que el régimen de Pyongyang está dispuesto a considerar la desnuclearización, tal y como Kim les dijo a Moon y al presidente chino, Xi Jinping. No obstante, su padre, Kim Jong-il, también demolió en 2008 la torre de refrigeración de la central en la que enriquecía plutonio para el programa de armamento atómico en un evento similar y luego volvió a poner en marcha las instalaciones. De ahí que la mayoría de analistas hayan acogido la noticia con cauto optimismo.

Pero no hay duda de que Kim está haciendo todo lo posible por contentar a Donald Trump, con quien se verá en Singapur el próximo 12 de junio. Los contactos diplomáticos para que esta inédita cita arroje buenos resultados continúan, y Estados Unidos también ha dado un paso al frente con el anuncio, por parte del secretario de Estado Mike Pompeo, de su disposición a ofrecer ayuda económica a Pyongyang si se verifica su desnuclearización.

De momento, todo apunta a que Kim ofrecerá acatar esa exigencia a cambio de que no se atente contra su régimen y de que se levanten las sanciones que lo ahogan. Diferentes fuentes surcoreanas están convencidas de que Corea del Norte quiere dejar de ser el paria de la comunidad internacional para poner en marcha un proceso de desarrollo económico al estilo de Vietnam o China.

Y, de hecho, ya ha ido introduciendo medidas en ese sentido: los agricultores pueden ahora vender sus excedentes de producción en mercados y en las ciudades proliferan nuevos negocios.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos