Corea se asoma a una nueva era

Soldados surcoreanos (en primer término) y guardias norcoreanos (detrás) en la Zona Desmilitarizada. :: afp
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Soldados surcoreanos (en primer término) y guardias norcoreanos (detrás) en la Zona Desmilitarizada. :: afp

La histórica cumbre de los líderes del Norte y el Sur busca un tratado de paz duradero y la desnuclearización

ZIGOR ALDAMA SHANGHÁI.

Poco después de las 9:30 de la mañana de hoy -2:30 de la madrugada, hora peninsular española- comenzará uno de los grandes acontecimientos televisivos de Corea. Será un Gran Hermano muy peculiar. Discurrirá en una casa en la que todo, hasta las dimensiones de la mesa, ha sido medido al milímetro. Y estará protagonizado por 20 personas divididas en dos bandos liderados por otros tantos hombres especialmente ilustres: Kim Jong-un y Moon Jae-in. Los líderes de Corea del Norte y de Corea del Sur se sentarán frente a frente en sillas grabadas con la silueta de una península unificada, ubicadas a ambos lados de una mesa ovalada que simboliza dos puentes que confluyen en uno solo. Bajo el lema 'dando la bienvenida a la paz y la esperanza', la histórica cumbre intercoreana buscará abrir una nueva era en el único territorio que todavía mantiene viva la Guerra Fría, y será retransmitida en directo.

No es para menos. Se trata de la tercera cumbre de este tipo -antes se celebraron en 2000 y 2007-, pero la primera en la que un líder de Corea del Norte cruza a territorio del Sur. Kim llegará a las instalaciones levantadas en la frontera que dibuja el paralelo 38 y caminará hasta el pequeño bloque de cemento que separa ambos países para estrechar allí, en una imagen inédita, la mano del presidente surcoreano Moon. Luego cruzará la frontera, inspeccionará la guardia de honor, y entrará en el Edificio de la Paz. Kim y Moon se sentarán separados exactamente por 2.018 milímetros, y sobre la mesa pondrán los tres temas más peliagudos.

El principal es la desnuclearización de Corea del Norte, y Pyongyang ya ha avanzado que está dispuesta a llevar a cabo este proceso si sus principales enemigos, sobre todo Seúl y Washington, ofrecen garantías suficientes de que no atacarán al país ni tratarán de derrocar al régimen. El segundo, que parece ligado intrínsecamente al primero, es la conversión del armisticio que cerró en falso la Guerra de Corea (1950-53) en un tratado de paz que cierre para siempre la contienda. Finalmente, Kim y Moon tratarán la mejora de las relaciones entre ambas Coreas.

LAS CLAVES Será la primera vez en la que un mandatario norcoreano cruza a territorio de su vecino Seúl propondrá un comité para avanzar en aspectos sociales, económicos e incluso militares

Según la prensa surcoreana, los dos últimos puntos ya han sido pactados durante los contactos previos a la cumbre, lo cual da alas a quienes se muestran optimistas sobre el resultado de la reunión. Todo apunta a que Seúl propondrá establecer una oficina o comité conjunto para estrechar lazos en aspectos sociales, económicos, e incluso militares. Cabe la posibilidad de que reabra la zona industrial conjunta de Kaesong, o que se diseñen otros programas que permitan a las empresas surcoreanas invertir o manufacturar en el Norte, una iniciativa que crearía trabajo y facilitaría la transferencia de tecnología y de conocimiento.

El tema de la desnuclearización será más espinoso. Es posible que Kim acceda a desmantelar las instalaciones e incluso a detener el enriquecimiento de uranio, pero el dictador norcoreano podría proponer un retraso considerable en la destrucción del armamento que ya obra en su poder. Es lo que se deduce también del anuncio que hizo la semana pasada, cuando informó del fin de las pruebas nucleares y de misiles balísticos. No dijo que lo hiciese con motivo de una posible desnuclearización, sino porque ya no son necesarios: Pyongyang ha dejado claro que puede fabricar una bomba atómica, miniaturizarla y montarla en un misil capaz de alcanzar Estados Unidos.

Un menú especial

Según el régimen comunista, eso impide que las potencias capitalistas lancen un ataque contra territorio norcoreano. Pyongyang siempre ha mantenido que el carácter de su arsenal atómico es únicamente disuasorio, y que nunca apretaría el botón rojo en primer lugar. Solo lo haría para defenderse. Y es evidente que, con el Ejército estadounidense presente en las vecinas Corea del Sur y Japón, se trata de una estrategia lógica y, aparentemente, eficaz.

Está previsto que Kim y Moon dediquen a este tema gran parte de la jornada, que concluirá con un banquete en el que todos los platos tendrán algún significado. La Casa Azul, como se conoce a la residencia del presidente surcoreano, publicó ayer el nombre e incluso la foto de las creaciones culinarias que degustarán ambas delegaciones. Se trata de un menú con abundancia de pescado y de platos tradicionales que también se sirvieron en anteriores cumbres, pero en el que hay espacio para guiños como el que hace el 'rosti', un plato suizo que rememora los años que Kim pasó en ese país como estudiante de incógnito. El postre será una bola de chocolate que los comensales tendrán que abrir con un mazo para descubrir que en su interior se esconde una mousse de mango decorada con la bandera de la Corea unificada. Toda una declaración de intenciones.

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