La UE se conjura para que EE UU exima a sus compañías de las sanciones en Irán

Las grandes potencias del club ratifican su firme compromiso de mantener vivo el pacto nuclear con Teherán sin saber muy bien cómo

ADOLFO LORENTE CORRESPONSAL BRUSELAS.

Tocaba reaccionar con firmeza y así fue. «La UE está determinada a preservar el pacto nuclear con Irán», zanjó la jefa de la diplomacia europea minutos después de que Donald Trump rompiese en mil pedazos el histórico acuerdo que costó doce años negociar. En Bruselas, quedaban menos de cuatro horas para que hoy se festejase el Día de Europa. Demasiada efeméride para que la UE, harta, no marcase perfil ante el enésimo desaire de la actual Administración estadounidense.

Ayer, aún resonaba contundente el mensaje lanzado la noche anterior por Federica Mogherini: «Si Irán sigue cumpliendo como hasta ahora, la UE está determinada a preservar el pacto nuclear». La clave no es el qué, sino el cómo, porque en Bruselas nadie sabe muy bien cómo trasladar a la práctica el compromiso político refrendado también por Alemania, Francia y Reino Unido. «La decisión es grave. Haremos todo lo posible para que Irán se mantenga dentro del acuerdo», zanjó ayer la canciller. Macron hizo lo propio tras conversar por teléfono con su homólogo iraní, Hasán Rohani, y Theresa May, por su parte, defendió un acuerdo por la necesidad de «tener un mundo más seguro».

Estos tres países, junto a EE UU, Rusia y China, conforman el llamado Grupo 5+1 que en 2015 suscribió con el régimen de Teherán un pacto en el que la UE hizo las veces de muñidor. La fontanera, en este caso, se llamaba Federica Mogherini, de ahí su más que notable enfado.

En su declaración del martes, más allá del riesgo que existe para la seguridad mundial, hubo otra frase que quizá pasó desapercibida pero que es clave. «Estoy especialmente preocupada por el anuncio de nuevas sanciones», recalcó. En efecto, hablamos de las cosas del comer, de lo mucho que se juegan las firmas comunitarias que al calor del acuerdo de 2015, decidieron invertir en la segunda economía de Oriente Próximo animadas, precisamente, por la propia Comisión Europea. Y es que por aquel entonces, pensar que Trump llegaría a ser presidente de EE UU era poco menos que un chiste.

Pero no, Trump es real, demasiado real, y la UE continúa inmersa en su particular máster acelerado para aprender a convivir y lidiar con el presidente americano. Y ahora, en plena trifulca comercial a cuenta de los aranceles al acero y el aluminio, surgen las sanciones económicas a Irán decretadas por la Casa Blanca y que podrían afectar de lleno a las empresas europeas bajo el pretexto de ser colaboradas del régimen de Teherán. Es aquí, como aseguran fuentes comunitarias, donde se centrará la ofensiva diplomática. Arranca la 'operación eximir a los europeos de las sanciones norteamericanas'. Una misión, por otra parte, complejísima.

21.000 millones

Es mucho lo que está en juego. El volumen comercial entre la UE e Irán ha pasado de 6.200 millones de euros en 2013 a casi 21.000 millones en 2017 con Italia (4.500), Francia (3.450 millones), Alemania (3.000) y España (1.670) como principales aliados. Lo hace, además, en sectores estratégicos. Es el caso de Airbus, que cerró un pedido de 100 aviones por 20.000 millones de dólares. Las alarmas han saltado en todas estas multinacionales 'made in Europe', como Total, Shell, Peugeot, Volkswagen o Siemens.

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