Kim confirma la distensión con Seúl

Kim Jong-un recibe a la delegación encabezada por su hermana, Kim Yo-jong, que visitó Corea del Sur. :: Ri Son-gwon / efe/
Kim Jong-un recibe a la delegación encabezada por su hermana, Kim Yo-jong, que visitó Corea del Sur. :: Ri Son-gwon / efe

El dictador norcoreano, satisfecho por la visita de su hermana a los Juegos de Pyeongchang, afirma que el recibimiento del Sur fue «impresionante»

ZIGOR ALDAMA SUKABUMI.

Kim Jong-un está tan feliz que ayer ordenó bajar el volumen de los altavoces que emiten constantemente propaganda norcoreana a las localidades fronterizas de Corea del Sur. Fue el mejor reflejo de la satisfacción que siente el presidente del Norte por el recibimiento que el Sur le dispensó a su hermana, Kim Yo-jong, durante la histórica visita que realizó con motivo de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno, que se celebran en Pyeongchang hasta el día 25.

La joven Kim se convirtió el pasado jueves en el primer miembro de la estirpe comunista que cruza el paralelo 38 para pisar territorio capitalista, y ayer su hermano la recibió a su regreso con un discurso en el que abogó por continuar ahondando en la mejora de las relaciones con Corea del Sur. Kim Jong-un se mostró «satisfecho» con la «sincera bienvenida» que Seúl dio a la delegación norcoreana, y añadió que los esfuerzos realizados por el Sur para acogerla han sido «muy sinceros». Eso sí, Kim también dejó claro que la buena sintonía no se extiende a Estados Unidos.

Según la prensa oficial norcoreana, a su regreso Kim Yo-jong presentó un informe detallado sobre el contenido de los encuentros que ha mantenido los últimos días en Corea del Sur con algunos de sus principales dignatarios, incluido el presidente Moon Jae-in. Sin embargo, la agencia KCNA no hizo ninguna alusión a la invitación que Kim le extendió para visitar Corea del Norte en el momento que considere más conveniente.

Una reunión que, de producirse, podría convertirse en un grave punto de fricción entre Seúl y Washington, que aboga por aprobar las sanciones más duras de la historia contra Pyongyang. A pesar de ello, Moon ya respondió que ambas Coreas deben trabajar para que el encuentro sea posible.

Reencuento de familias

También deben continuar buscando la fórmula para que las familias rotas por la Guerra de Corea (1950-53) vuelvan a reunirse. Es una cuestión urgente porque la mayoría de sus miembros son ya octogenarios, e incluso nonagenarios, y su número cae rápidamente según pasa el tiempo. Afortunadamente para ellos, las palabras de Kim son un rayo de esperanza.

«Es importante seguir obteniendo buenos resultados mientras se alienta el cálido clima de reconciliación y diálogo», dijo Kim durante la recepción de bienvenida de los líderes norcoreanos. Sin duda, es una retórica muy diferente al belicismo del que suele hacer gala en sus intervenciones, que suelen estar trufadas de todo tipo de amenazas. Ahora que el mundo ya está convencido de que su régimen tiene capacidad para hacerlas realidad, ¿será realmente el momento para dar una oportunidad a la paz?

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