EL COMPLICADO TABLERO SIRIO Rusia Irán Turquía Unidades de Protección Popular (YPG)

Es junto a Irán el gran apoyo militar del Gobierno, pero es además un aliado con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde ha bloqueado en doce ocasiones resoluciones que pudieran penalizar de alguna forma a El-Asad. Su entrada de lleno en la guerra se produjo en septiembre de 2015, cuando el Ejército sirio perdía terreno ante los grupos opositores y el Estado Islámico (EI). Desde que comenzó el apoyo aéreo ruso y el despliegue de asesores y tropas sobre el terreno el ejército sirio avanza y no para de lograr victorias como en Alepo, Deir Ezzor o Guta.

La república islámica tiene un acuerdo con Siria de «defensa mutua» en caso de agresión externa y es uno de los países que ha estado al lado de Bashar el-Asad desde el primer día. Los iraníes necesitan un gobierno aliado en Damasco para mantener lo que llaman el «eje de la resistencia» entre Teherán, Damasco y Beirut, frente a Israel. Si Rusia se ha encargado de la cobertura aérea, Irán está sobre el terreno y ha formado un ejército de milicias chiíes para apoyar al ejército. El papel de grupos como el Hezbolá libanés es clave para explicar el avance de las fuerzas sirias.

Pese a la buena relación entre El-Asad y Erdogan hasta 2011, el estallido de la revolución enfrentó a los dos líderes y el presidente turco apostó por el cambio de régimen apoyando al Ejército Sirio Libre (ESL) y abriendo su frontera para la llegada de yihadistas de todo el mundo que acabaron en las filas de grupos como EI. Siete años después, el plan se ha torcido para las autoridades de Ankara, que se han visto obligadas a lanzar dos operaciones militares para evitar el establecimiento de un Kurdistán fuerte y unido en el norte de Siria. Ahora Turquía colabora con Rusia e Irán.

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