China reestructura su organigrama del poder

El Partido Comunista cobra más relevancia al desaparecer ministerios, fusionarse instituciones y surgir nuevas agencias

ZIGOR ALDAMA

Este año, la reunión anual que celebra la Asamblea Nacional Popular está diseñando la China del futuro con un brío muy poco habitual. Más allá de establecer los objetivos de crecimiento económico y plantear nuevos retos sociales, el máximo órgano legislativo del país se ha embarcado en una transformación política de gran calado. Tras la reforma constitucional aprobada el pasado domingo para permitir que tanto el presidente como el vicepresidente del país puedan gobernar más allá de los diez años estipulados hasta ahora, ayer el consejero de Estado, Wang Yong, avanzó una nueva reestructuración del organigrama del poder.

El plan pretende eliminar redundancias y conflictos de interés -desaparecerán hasta ocho agencias ministeriales y siete de menor entidad-, combatir la corrupción y la burocracia reduciendo el poder de algunas instituciones extremadamente influyentes, y adaptarse a la nueva coyuntura del país -se crean nuevos ministerios que aglutinan competencias antes esparcidas por diferentes instituciones-. Pero, sobre todo, China busca «enfatizar el liderazgo del Partido Comunista en todos los ámbitos».

Estos cambios, que se debatirán durante la semana y serán aprobados el sábado tras una votación tan apasionante como de costumbre, esconden algunas razones para la preocupación. Parecen ir en la misma línea de las reformas anteriores, fortificando el papel del Partido y otorgando al presidente, Xi Jinping, un poder nunca visto desde la era de Mao Zedong. De hecho, hay analistas que ven las reformas como una nueva ocasión para hacer 'limpieza' entre los detractores de Xi.

Para ello, el Gobierno contará con un nuevo organismo: la Comisión Nacional de Supervisión, que sustituye a la Comisión Central de Inspección Disciplinaria -un órgano interno del Partido- y que adquiere grado suprajudicial. Podrá detener y retener a cualquier funcionario público hasta seis meses sin que haya jueces ni abogados de por medio. Así, las tradicionales desapariciones de políticos acusados de violar la disciplina del Partido se podrán extender a otros funcionarios, desde médicos hasta profesores, e incluso periodistas de medios estatales.

No obstante, también hay cambios positivos. Está la creación del nuevo Ministerio de Medio Ambiente, que tendrá competencia en planes de contaminación y cambio climático, antes en manos de la Agencia de Planificación Económica. También nace el Ministerio de Gestión de Emergencias, que centralizará las acciones en todo tipo de desastres, ya sean naturales o provocados por el ser humano. Estas iniciativas pretenden economizar recursos y, a la vez, mejorar la gestión de asuntos que antes requerían la involucración de numerosas instituciones.

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