Hacia una China sin corrupción

Xi Jinping, presidente de China y hombre fuerte del gran país asiático presume de una lucha sin cuartel contra los corruptos. :: r. c.
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Xi Jinping, presidente de China y hombre fuerte del gran país asiático presume de una lucha sin cuartel contra los corruptos. :: r. c.

Ciudadanos y empresas alaban la campaña de limpieza emprendida por el presidente Xi Jinping

ZIGOR ALDAMA SHANGHÁI.

«Hasta no hace mucho, para tramitar cualquier cosa en China, había que 'untar' bien a los funcionarios de base y a los políticos de turno: los primeros exigían algún 'hongbao' -'sobre rojo' que se suele llenar de dinero- para hacer su trabajo de forma eficiente o sin poner trabas que pueden causar retrasos costosos; los segundos requerían más paciencia y dinero para conceder licencias o facilitar trámites administrativos. A veces también había que llevarles de cena -bien regada con alcohol-, al karaoke, y a veces con chicas».

Quien habla es un empresario vasco del sector industrial que prefiere mantenerse en el anonimato. Sus palabras, no obstante, son suscritas por la mayoría de los empresarios extranjeros en China. «Ahora, sin embargo, la campaña anticorrupción se nota mucho y ha tenido un efecto muy positivo. Todavía perduran triquiñuelas, como la exigencia de contratar a la empresa de un familiar o de un amigo para tal o cual trabajo, pero el ambiente de los negocios es mucho más limpio y justo», reconoce.

Este optimismo se ve reflejado también en el Índice de Corrupción anual que elabora la ONG Transparencia Internacional desde 1995. Aquel año, China aparecía penúltima. En 2012, el año anterior a la toma de posesión del presidente Xi Jinping, el gigante asiático todavía se encontraba en el puesto 80. El año pasado, sin embargo, ya había cambiado el color rojo de los países muy corruptos por el naranja de los que se encuentran en la mitad de la tabla, donde también aparece España. Comparado con otros vecinos asiáticos, China destaca de forma positiva y resulta ya menos corrupta que Estados como los de Asia central o el sudeste asiático.

Dio con el paradero de más de 900 corruptos fugados y recuperó en 2016 casi 300 millones de euros

Los chinos bendicen la mano dura que Xi está utilizando con los corruptos. 28 altos cargos del Gobierno fueron condenados en 2016 -un 21% de ellos a cadena perpetua- y miles de funcionarios están siendo investigados por distintas violaciones de la disciplina del Partido Comunista o por delitos tipificados en el código penal. Y la guerra contra ellos se extiende por todo el mundo. Según datos oficiales, el año pasado la operación 'Sky Net', que pretende lograr la extradición de corruptos fugados, dio con el paradero de más de 900. Diecinueve de la lista de los cien más buscados fueron devueltos a China, y se recuperaron 2.300 millones de yuanes (casi 300 millones de euros) de fondos y propiedades robadas.

Son datos contundentes que sirven para incrementar la legitimidad del Partido al frente del país, y que también reciben las alabanzas del sector empresarial. «La lucha contra la corrupción es el punto que todos estamos de acuerdo en aplaudir. Está funcionando», afirma Carlo D'Andrea, vicepresidente de la Cámara de Comercio Europea en China. El 31% de las empresas europeas con implantación en la segunda potencia mundial afirman que las medidas tomadas por Xi están teniendo mejor resultado del esperado, mientras que otro 50% cree que están cumpliendo las expectativas.

Incluso algunas de las empresas más importantes del país, como la inmobiliaria Wanda o la aseguradora Anbang, han dejado de ser intocables y están siendo investigadas. A su vez, crece rápidamente la lista de directivos que desaparecen para 'colaborar con las autoridades'. «Nadie puede estar por encima de la ley. Debemos continuar cazando tanto 'tigres' -altos dirigentes- como 'moscas' -los funcionarios de los estamentos más bajos-. Necesitamos una regulación estricta, una implementación ejemplar del castigo y un sistema de advertencia para prevenir la corrupción», detalló Xi.

«La lucha contra la corrupción es indispensable en el camino hacia la creación de un Estado de derecho», apunta D'Andrea. Respecto a este último objetivo, el informe que ha publicado este año su institución demuestra que el 62% de las empresas europeas considera que China está dando los pasos adecuados.

altos cargos del Gobierno fueron condenados el año pasado, el 21% de ellos a penas de cadena perpetua.

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