Un centenar de heridos en nuevos disturbios en Al-Aqsa

Sanitarios palestinos trasladan a un herido en los altercados en la mezquita. :: AHMAD GHARABLI/ afp

Las protestas continúan tras la retirada de las medidas de seguridad impuestas por Israel para entrar en la Explanada de las Mezquitas

R. C. JERUSALÉN.

La retirada de todas las medidas de seguridad impuestas por Israel para acceder a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén no trajo consigo la paz. Los musulmanes llevaban dos semanas rezando en el exterior del recinto al rechazar los requisitos impuestos por las autoridades israelíes para entrar al lugar donde se encuentra la mezquita de Al-Aqsa. Sin embargo, el esperado levantamiento de las restricciones provocó escenas de caos y no impidió los disturbios tanto dentro como fuera del recinto.

Al menos 96 personas resultaron heridas en choques entre palestinos y fuerzas de seguridad cuando miles de musulmanes acudieron a rezar a la Explanada. La Media Luna Roja informó de que decenas personas fueron atendidas cerca de la Puerta de los Leones, mientras que otras sufrieron heridas dentro del recinto y un agente resultó alcanzado por una pedrada. Según el servicio de emergencias, cuatro de los heridos fueron trasladados a un centro hospitalario.

Los detonantes de estos nuevos altercados fueron, por un lado, la izada de banderas palestinas en lo alto de Al-Aqsa, algo que está prohibido, y el retraso en la apertura en una de las puertas, la de Huta. Las protestas fueron reprimidas por la Policía israelí con gases lacrimógenos y pelotas de goma y su portavoz, Luba Samri, aseguró que las fuerzas de seguridad responderían «con dureza a cualquier intento de molestar a los civiles y a los agentes».

La Policía informó de que los congregados en las inmediaciones y dentro del recinto religioso comenzaron a lanzar piedras a los agentes, hiriendo a uno de ellos, así como al Muro de las Lamentaciones, principal lugar de culto judío, que se encuentra a los pies de la Explanada. «La Policía despejó la zona para evitar heridos», añadió otro portavoz policial, Micky Rosenfeld, quien aseguró que la «situación quedó bajo control».

La decisión de Israel de implantar controles para entrar en el recinto sagrado se produjo después de la muerte de dos policías, el día 14, a manos de tres árabes israelíes que salieron armados de la Explanada. El Gobierno justificó la puesta en marcha del nuevo dispositivo de seguridad alegando que los atacantes habían escondido sus armas en el recinto, pero los palestinos interpretaron la medida como un movimiento de Israel para incrementar su control sobre el lugar sagrado, cuya gestión corre a cargo de la autoridad jordana de patrimonio islámico, Waqf.

Pena de muerte

La medida provocó fuertes tensiones que derivaron en duros enfrentamientos en Jerusalén Este y Cisjordania que dejaron siete muertos y decenas de heridos. Entre las víctimas se encontraban tres israelíes de una misma familia asesinados por un palestino en una colonia hebrea en Cisjordania ocupada. El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, solicitó ayer la ejecución del autor de este ataque. «Es hora de aplicar (la pena de muerte para terroristas) en los casos graves», declaró el mandatario ante los familiares de las víctimas, según un vídeo publicado en su cuenta de Twitter.

La violencia del fin de semana se extendió el domingo a la vecina Jordania, en cuya capital murieron dos civiles por disparos de un guarda de seguridad en el área de la Embajada de Israel, en respuesta, según adujo el agente, al ataque que sufrió por parte de uno de los ciudadanos jordanos. Tras una conversación telefónica entre el primer ministro Netanyahu y el rey Abdalá, el agente fue entregado a su país y las medidas de seguridad en Al-Aqsa se relajaron. Israel retiró el pasado martes los detectores de metales y ayer, las cámaras de vigilancia que los sustituyeron.

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