Cárcel en EE UU para los 'narcosobrinos' de Nicolás Maduro

Los primos Flores, tras ser detenidos en Haití. :: Reuters/
Los primos Flores, tras ser detenidos en Haití. :: Reuters

Un juez de Nueva York condena a 18 años a los familiares de la esposa del presidente venezolano por intentar introducir 800 kilos de droga

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO

Los sobrinos de Nicolás Maduro tu

vieron suerte porque el juez Paul Crotty, titular de la corte federal de Manhattan, cree en una Justicia «fuerte, pero misericordiosa». El magistrado que procesó por introducir drogas en Estados Unidos a los hijos de un hermano y una hermana de la esposa del presidente de Venezuela rechazó las tesis de la Fiscalía y tampoco tuvo en cuenta las conversaciones de WhatsApp en las que hablaban de ataques con bombas y asesinatos. Efraín Campo Flores y Francisco Flores de Freitas finalmente recibieron una benévola sentencia de dieciocho años de cárcel porque el cargamento de cocaína nunca llegó a Norteamérica. Llevan en una penitenciaría de Florida desde que fueron detenidos en Haití en noviembre de 2015.

El Ministerio Público insistía reclamar para los Flores una pena de hasta cadena perpetua como jefes de un cartel. La defensa, por contra, argumentó que ambos eran unos chicos «humildes» e ingenuos que cayeron en una trampa de la DEA, que recurrió a agentes infiltrados para planificar el envío de 800 kilogramos de droga en una avioneta que partió de Honduras y fue retenida durante una escala en Haití.

Los sobrinos presidenciales tejieron una red de al menos nueve colaboradores después de que el testigo cooperante de la DEA, Carlos Amilcar Leva, alias 'El Sentado' -paralitico que usaba silla de ruedas- los contactará una vez de que Bladimir Flores, cuñado del presidente e Inspector General de la Policía Científica, promoviera el encuentro de los tres en Honduras. Leva fue asesinado en el país centroamericano en diciembre de 2015.

«Matar a esos locos»

Los mensajes interceptados revelaron que usaban su privilegiada posición cercana al entorno de su tía Cilia Flores, esposa de Maduro, para beneficiarse de influencias. Las comunicaciones también desvelaron que ordenaban muertes y que ponían en contacto a delincuentes con funcionarios. «Antes de lanzar la bomba les dije que había que matar a esos locos», relataba Campo en uno de los WhatsApp. En los textos también aparecieron varios personajes cercanos al régimen venezolano que fueron investigados por la Fiscalía.

Ni el chavismo, que siempre ha denunciado una campaña contra su líder, ni la oposición, que mantiene que usaron las ganancias de las operaciones de narcotráfico para financiar la campaña electoral de su tía Cilia Flores al Congreso, se dieron por enterados del fallo. Por su parte, exiliados venezolanos en Nueva York mostraron su pesar por lo que estimaban un condena leve.

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