El califato pierde su último bastión en el norte de Irak

La población civil abandonó la ciudad de Hawija durante los combates. :: Reuters/
La población civil abandonó la ciudad de Hawija durante los combates. :: Reuters

El Ejército logra una «victoria decisiva» al recuperar Hawija tras la rendición de más de 1.000 terroristas

MIKEL AYESTARAN CORRESPONSAL JERUSALÉN.

El califato se desmorona desde que el grupo yihadista Estado Islámico (EI) perdiera Mosul a comienzos de julio. La última gran derrota llegó en Hawija, localidad situada al sur de Kirkuk que ha pasado a manos del Ejército de Irak después de una ofensiva de dos semanas en la que también participaron las Unidades de Movilización Popular, formadas por milicianos chiíes. La caída de Mosul marcó un punto de inflexión en la forma de combatir de unos yihadistas que ya no resisten hasta la muerte, sino que optan por replegarse a la frontera con Siria o se rinden. En los últimos días «más de 1.000 terroristas se rindieron», según reveló el comunicado emitido por la coalición internacional que lidera Estados Unidos para felicitar a las fuerzas iraquíes por esta «victoria decisiva».

El primer ministro iraquí, Haider al-Abadi, fue el encargado de anunciar de manera oficial la «liberación» de Hawija, que calificó de «gran victoria para Irak y para el mundo» y que supone que al califato en Irak solo le queda Al-Qaim, localidad fronteriza con Siria que antes de la irrupción del EI tenía 150.000 habitantes. Los yihadistas de los dos lados de la frontera han encontrado en esa zona desértica del valle del Éufrates su último reducto y parece que allí se producirá el combate final.

Las derrotas continuas en Irak contrastan con la situación en Siria, donde el grupo está a punto de perder Raqqa y Deir Ezzor, sus principales bastiones, pero ha sido capaz de recuperar el control de la que fuera localidad mixta, musulmana y cristiana, de Qariatain, cerca de la carretera que une Damasco con Homs.

Desafío kurdo

Esta nueva victoria del Ejército de Irak coincidió con el viaje oficial de Al-Abadi a París y el primer ministro quiso subrayar el mérito de sus fuerzas «pese a la crisis a la que algunos han querido arrastrarnos», en referencia a la consulta de independencia celebrada en la región autónoma kurda (KRG) y que ha provocado la ruptura entre los gobiernos de Bagdad y Erbil. Tras esta victoria las fuerzas iraquíes se sitúan muy cerca de los peshmerga kurdos que custodian Kirkuk, ciudad petrolera en disputa entre iraquíes y kurdos.

La comunidad internacional pidió al presidente, Masud Barzani, que esperara al final de la guerra contra el EI para celebrar el referendo, pero finalmente se llevó a cabo el día 25 con el único apoyo de Israel. Turquía e Irán, temerosos de que el fervor independentista se traslade a su población kurda, han acordado presionar a Barzani y el presidente, Recep Tayyip Erdogan, puso sobre la mesa la opción del «cierre de fronteras». Esta medida de un tradicional aliado político y económico de la KRG, unida al bloqueo aéreo impuesto por Bagdad y que es respetado por las compañías internacionales, amenaza con ahogar a la región autónoma.

Fotos

Vídeos