Bruselas pide más dinero para África

Un grupo de inmigrantes espera en la base naval de Trípoli, en Libia, tras ser rescatados en el Mediterráneo. :: mahmud turkia / afp/
Un grupo de inmigrantes espera en la base naval de Trípoli, en Libia, tras ser rescatados en el Mediterráneo. :: mahmud turkia / afp

Mogherini demanda a los Estados miembros más fondos para atajar la crisis migratoria desde el origen

ADOLFO LORENTE

bruselas. La UE tiene hasta la madrugada del viernes para acordar un texto medianamente decente en lo político, lo legal y lo moral si no quiere que la crisis migratoria se cierre en falso provocando un incierto efecto bumerán. La cumbre de jefes de Estado y de gobierno de los 28 que se celebrará el jueves volverá a evidenciar la fractura de la Unión aprobando textos insulsos que parecen decir mucho, pero que en la realidad no dicen casi nada. A esto ha quedado reducida la gestión de la crisis migratoria, a parches que tienden a olvidarse de una pregunta tan básica como por qué se producen los flujos migratorios que no quiere absorber Europa. Uno tira del hilo y el hilo suele estar en África. ¿Y si se ataja el problema desde allí, desde la raíz?

Esta es la reflexión que ayer lanzó la jefa de la diplomacia comunitaria, que no tuvo reparos en pedir a los Estados miembros que aporten más dinero, que se rasquen el bolsillo en lugar de pedir y pedir sin involucrarse en lo económico. «Es útil que los países se den cuenta de que este trabajo exterior necesita recursos. Recursos adecuados para invertir en proyectos de desarrollo y en asociaciones con países de origen y de tránsito, para gestionar los flujos migratorios de manera humana y sostenible al mismo tiempo», recalcó. En concreto, se refirió a los planes diseñados para África y cuantificó en 500 millones el dinero necesario para finales del próximo año.

Lo hizo desde Luxemburgo, donde se reunieron los ministros de Exteriores apenas unas horas después de la minicumbre informal organizada por Jean-Claude Juncker en Bruselas para buscar un acercamiento de cara a la cumbre de esta semana que permita alcanzar soluciones políticas que logren atraer a Italia hacia la causa europeísta y, sobre todo, salvar a Angela Merkel del órdago lanzando por sus socios bávaros.

Pese al llamamiento de Mogherini, que avanzó que presentará nuevas propuestas en la cumbre, el debate en Bruselas se centra en segundas, terceras y cuartas derivadas. Es decir, en controlar las fronteras exteriores, en cómo gestionar el procedimiento de asilo o en cómo acelerar la deportación de los migrantes económicos que no tienen derecho a recibir protección internacional.

Dentro o fuera

Pese a la enorme división que existe en el bloque comunitario, sobre todo con los rebeldes e insolidarios países del Este, la Comisión insistió ayer en que el vaso está medio lleno y que el resultado de la «reunión de trabajo» del domingo fue satisfactorio. «No se alcanzaron acuerdos concretos, pero fue muy positiva y constructiva», recalcó el portavoz jefe, Margaritis Schinas. Lo esperado.

El objetivo, como aseguraron a la llegada tanto Angela Merkel como Emmanuel Macron, es buscar acuerdos bilaterales o trilaterales entre socios sin esperar a los 28. La unanimidad en este asunto jamás llegará, pero los países que más están sufriendo el fenómeno migratorio, como Italia o España, no pueden esperar 'sine die' a que el Grupo del Visegrado (Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia) den su brazo a torcer.

Se trata de parches, remiendos, patadas hacia adelante. «A la espera de finalizar por completo la reforma del sistema de asilo (sistema de Dublín), que debería ser la prioridad de todos los Estados miembros, los acuerdos bilaterales y la aceleración de los procedimientos entre países puede ayudar a encontrar remedios temporales a la cuestión de los movimientos secundarios», admitió la portavoz de Migración, Natasha Bertaud.

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