Bruselas se harta de la deriva autoritaria del Gobierno polaco

La Comisión Europea ultima la histórica activación del Artículo 7 de los Tratados al existir una «violación grave» del Estado de derecho

BRUSELAS.

La relación e incluso el diálogo son inexistentes. Polonia no quiere saber nada de Bruselas y la Comisión ha dicho 'basta'. El cántaro polaco acumula demasiados viajes a la fuente del autoritarismo y esto le puede llevar a sufrir la histórica activación del Artículo 7 de los Tratados, la llamada 'opción nuclear' que en la práctica podría hacerle perder sus derechos de voto en el Consejo Europeo, donde se reúnen los jefes de Estado y de gobierno de los 28.

La paciencia tiene un límite, incluso la del siempre comedido Colegio de Comisarios, que ayer expresó su «enorme preocupación» por la reforma judicial emprendida en el gran país del bloque del Este. De momento, sólo hay otro ultimátum. Eso sí, de apenas una semana para ver si Varsovia entra en razón y comprende que la justicia, en un país democrático, debe ser independiente. Pero el tictac ha comenzado a sonar con más fuerza que nunca y el choque de trenes parece inevitable. Pero que nadie piense que estamos en un escenario de 'Polexit'.

La fecha límite es el próximo miercoles, día 26. «Estamos muy cerca de tener que activar el Artículo 7. Existe un peligro sistémico para el Estado de derecho en Polonia», recalcó, solemne, el vicepresidente primero, Frans Timmermans. Se trata del tercer gran toque de atención dado a las autoridades polacas desde enero de 2016 para que respeten los mínimos democráticos que todos los Estados miembros deben cumplir en la UE. «Si se aprueban las reformas previstas en el sistema judicial se aboliría cualquier tipo de independencia y pondrían a los jueces bajo control político completo del Gobierno», alertó Timmermans.

Bruselas, como admiten fuentes comunitarias, está «harta» e incluso «desesperada» al comprobar la desidia con la que actúa el Ejecutivo polaco. Un país liderado oficialmente por la primera ministra, Beata Szydlo, y el presidente, Andrzej Duda, pero que en la práctica está comandado por el todopoderoso Jaroslaw Kaczynski, el temido gemelo que está al frente del radical, ultranacionalista y eurófobo Ley y Justicia (PiS) que gobierna con mayoría absoluta. Un poder infinito que le está llevando a hacer y deshacer a su antojo.

Hungría, el gran aliado

¿Pero qué es el Artículo 7? En la jerga comunitaria lo llaman la 'opción nuclear' y en su día se ideó con el deseo de no tener que usarlo nunca. Algo así como el 50, la puerta de salida que al final abrió Reino Unido. Así que imposibles, pocos. Sin embargo, una cosa es activarlo y otra bien diferente que Polonia pueda sufrir sanciones por parte del Consejo, incluida la pérdida de los derechos de voto.

Puede ser activado por la Comisión, el Parlamento Europeo o un tercio de los países, pero la constatación de que existe «una violación grave» del Estado de derecho debe ser aprobada por mayoría de cuatro quintos en el Consejo y por la Eurocámara. Hasta aquí, todo muy factible. Para seguir en el procedimiento y concretar las sanciones, hace falta la unanimidad del Consejo y aquí es casi imposible que Hungría, el otro gran quebradero de cabeza democrático de la UE, deje tirada a Varsovia. Claro, esto sobre el papel, porque el conservador Viktor Orbán, el primer ministro húngaro, es una caja de sorpresas. Además, llegado el caso, es posible que los otros dos países del grupo de Visegrado, Eslovaquía y República Checa, también cierren filas con el bloque del Este.

Fotos

Vídeos