El 'Brillante Camarada' avisa que seguirá lanzando misiles

Kim y su cúpula militar muestran su regocijo tras el lanzamiento del misil que sobrevoló Japón. :: AFP/
Kim y su cúpula militar muestran su regocijo tras el lanzamiento del misil que sobrevoló Japón. :: AFP

El régimen norcoreano se vanagloria del disparo de su último cohete y asegura que se trata del inicio de sus «operaciones en el Pacífico»

ZIGOR ALDAMA SHANGHÁI.

Ni el enfado de sus vecinos ni las sanciones económicas que ya se han aprobado contra Corea del Norte van a lograr que Kim Jong-un deje de lanzar misiles. De hecho, la agencia de noticias oficial KCNA anunció ayer que la última prueba del Hwasong-12, que el martes por la mañana surcó los cielos de Japón, no es más que «el primer paso en las operaciones en el Pacífico y un preludio importante para neutralizar Guam». Esa isla de apenas 160.000 habitantes guarda una importante base militar estadounidense y es considerada por el presidente Kim como una «base avanzada para lanzar una invasión».

Según informó ayer la prensa norcoreana, el dictador treintañero llegó al centro de lanzamiento durante el amanecer del martes, instruyó a los militares en los preparativos, introdujo personalmente la trayectoria del misil, y asistió de cerca, con una sonrisa de oreja a oreja, a la última prueba de un «sistema de lanzamiento de misiles ultramoderno». Como no podía ser de otra forma, la prensa local afirmó que el 'Brillante Camarada' quedó «muy satisfecho con el resultado» de un misil que provocó la activación de las sirenas antiaéreas en Japón. KCNA añadió que el del martes fue el primer misil disparado desde la capital del país, Pyongyang.

Este proyectil en concreto es especialmente relevante porque, a pesar de que cuenta con un rango de acción medio -4.500 kilómetros-, se estima que sería capaz de alcanzar Guam sin problema. No obstante, en la pequeña isla del Pacífico ayer no parecían muy preocupados. Es más, a pesar de las amenazas, sus dirigentes decidieron no elevar el estado de alerta. «Sabíamos, por la reacción de Corea del Norte otros años, que los ejercicios militares conjuntos de Corea del Sur y Estados Unidos provocarían un aumento de la retórica belicista del régimen y, posiblemente, el lanzamiento de un misil», explicó el consejero de Seguridad de Guam, George Charfauros.

Simulacro en Hawai

No obstante, Washington sí que ordenó llevar a cabo un simulacro de intercepción de misiles en Hawai, otro de los territorios de la superpotencia americana que están a tiro de Pyongyang. Corea del Sur y Japón también reiteraron su intención de hacer presión sobre la comunidad internacional para que las sanciones contra el régimen comunista «se lleven al límite». Según el comunicado publicado por el portavoz de la presidencia surcoreana, Park Su-hyun, «esto propiciaría que Corea del Norte regrese de forma voluntaria a la mesa de negociación».

Pero no parece que eso vaya a suceder. Al menos en breve. Porque diferentes estimaciones apuntan a que la economía norcoreana está creciendo al ritmo más rápido de la última década, a pesar de las sanciones ya aplicadas.

Además, aunque China ha apoyado y acata esas medidas aprobadas en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el Gobierno de Pekín todavía no se ha mostrado especialmente duro con su vecino. Es más, ayer el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, volvió a llamar a la calma y pidió consenso a las partes enfrentadas. Afortunadamente, ningún cohete lanzado por Corea del Norte ha causado nunca daños.

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