El 'brexit' se embarra a través de Twitter por otra filtración

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, saluda a Theresa May. :: REUTERS
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El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, saluda a Theresa May. :: REUTERS

Londres vuelve a señalar al jefe de Gabinete de Juncker de filtrar duros comentarios sobre May tras la cena celebrada el día 16 en Bruselas

ADOLFO LORENTE BRUSELAS.

Al 'brexit' no se le sientan especialmente bien las cenas entre el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, y la primera ministra británica, Theresa May. A diferencia de la del 26 de abril, celebrada en el 10 de Dowming Street, la segunda tuvo lugar el pasado lunes, día 16, en la sede de la Comisión, en el edificio Berlaymont. Mismo menú, mismos comensales e idéntico resultado: lío. Una nueva filtración al mismo periódico alemán que en su día desveló cómo fue el encuentro londinense ha embarrado aún más el terreno de juego del 'brexit', como se evidenció ayer en Twitter, cómo no.

De nuevo, la información fue publicada por el mismo periodista del Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung (FAZ). Si en abril se filtró cómo Juncker acusó a May de «vivir en otra galaxia» advirtiéndole de que la UE «no es un club de golf», ahora, lo que se ha hecho es describir a la 'premier' británica como a una líder «desanima», muy en horas bajas que rogó la ayuda de la UE porque no sabe cómo terciar con sus enemigos dentro del Gobierno y en el partido tory. Se habla incluso de que Juncker informó a los líderes europeos de que «tiene marcadas ojeras, como si hiciera mucho tiempo que no pega ojo». «Ansiedad» o «abatimiento» fueron algunos de los términos empleados.

¿Quién filtró todo esto? Para algunos británicos, el causante es alemán y se llama Martin Selmayr, el poderoso jefe de Gabinete de Juncker. Así lo cree al menos el exjefe de Gabinete de May, Nick Timothy, que fue despedido tras al batacazo conservador en las elecciones. «Después de una reunión constructiva del Consejo Europeo, Selmayr hace esto. Un recordatorio de que algunos en Bruselas quieren un no acuerdo o un acuerdo punitivo», disparó en Twitter a primera hora de la mañana. A diferencia de lo ocurrido en abril, la Comisión sí decidió hablar para defenderse de las acusaciones. Ni siquiera esperaron a la comparecencia oficial de todos los mediodías para hacerlo ya que fue el propio Selmayr el que tomó la iniciativa vía Twitter. Tres dardos envenenados y un sinfín de recados.

Aquí el primer mensaje: «Niego: 1) Que nosotros hayamos filtrado esto; 2) Que Juncker haya dicho nunca esto; 3) Que seamos punitivos en el brexit. Es un intento de tender una trampa a la UE y de socavar las negociaciones». Aquí el segundo: «Eso es falso. Sé que esto no se ajusta a tu cliché, @NickJTimothy. Pero Juncker y yo no tenemos ningún interés en debilitar a la primera ministra». Y el tercero: «Eso sí, parece que alguien tiene interés en socavar las relaciones constructivas entre Juncker y May. ¿Quién? Esa es la auténtica cuestión».

A mediodía, el portavoz jefe de la institución, Margaritis Schinas, negó con rotundidad tanto la filtración como el contenido del artículo porque Juncker «nunca dijo eso». «Tenemos mucho trabajo como para dedicarnos a los cotilleos», zanjó con semblante muy serio.

Por la tarde, durante una conferencia en Estrasburgo, fue el propio Juncker quien lo negó. «Estoy muy sorprendido, si no aturdido, por lo que se ha escrito Nada de todo ello es verdad. Tuve una excelente cena de trabajo con Theresa May, estaba en buena forma, no estaba cansada, luchó como es su deber, así que todo para mí estuvo bien», recalcó.

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