Un arresto de película causa un conflicto diplomático entre China y Suecia

Pancartas en apoyo al editor Lee Bo y su socio sueco Gui Minhai, en Hong Kong. /  P. L. / AFP
Pancartas en apoyo al editor Lee Bo y su socio sueco Gui Minhai, en Hong Kong. / P. L. / AFP

Uno de los libreros que editaban obras anticomunistas en Hong Kong es detenido ilegalmente cuando viajaba en tren a Pekín

ZIGOR ALDAMA SHANGHÁI.

China no escatima recursos para aparecer como una potencia respetuosa y responsable a ojos del mundo. No obstante, cada poco tiempo algún suceso deja en evidencia el autoritarismo con el que el Partido Comunista gobierna el país más poblado del mundo. Con el presidente Xi Jinping al timón, desde 2013 los arrestos de todo tipo de disidentes se han disparado. Curiosamente, en ese mismo período, la presión internacional sobre el régimen ha evolucionado de forma inversamente proporcional al auge de su poderío económico.

El sábado, sin embargo, un incidente encendió la chispa de lo que ayer terminó convirtiéndose en un enfrentamiento diplomático directo entre China y Suecia: Gui Minhai, uno de los editores de libros anticomunistas de Hong Kong que desaparecieron en 2015, fue arrestado por diez policías de paisano cuando viajaba en tren a Pekín acompañado por dos diplomáticos suecos. Gui tiene esa nacionalidad escandinava y, según ha informado su hija, Angela Gui, iba a realizar varias pruebas médicas en la Embajada de Suecia para determinar si sufre una grave enfermedad neurológica.

Los policías subieron al tren en una estación cercana a Pekín y se llevaron a Gui. No han trascendido más detalles sobre lo que parece un arresto de película, pero sí se ha hecho patente el enojo que ha provocado en el gobierno sueco. La ministra de Asuntos Exteriores, Margot Wallström, llamó a consultas al embajador chino el martes, y acusó a Pekín de haber ordenado el arresto del editor «sin haber proporcionado ninguna razón para ello».

Además, Wallström añadió que, con la detención de Gui, China se ha saltado tanto la legalidad internacional como sus propias promesas. «Las autoridades chinas nos han asegurado en numerosas ocasiones que Gui Minhai está libre tras haber cumplido sentencia por un delito de tráfico, y que podemos tener contacto con él», dijo la ministra en un comunicado. Ayer, la delegación de la Unión Europea en China también mostró su preocupación por el caso. «Esperamos que sea liberado inmediatamente y que se le permita reunirse con su familia y recibir la atención consular requerida», afirmó en un email remitido a los corresponsales europeos en China.

El Ministerio de Exteriores de Pekín primero negó tener información al respecto, y luego su portavoz Hua Chunying se limitó a pedir que los extranjeros se rijan tanto por la legalidad internacional como la china. Añadió que se ha abierto un canal de comunicación efectivo entre Pekín y Estocolmo.

Para diferentes organizaciones de derechos humanos, el de Gui es solo uno de los muchos casos que evidencian el desprecio de China hacia las leyes. El diario oficialista chino 'Global Times', sin embargo, afirmó todo lo contrario. «China está avanzando en su Estado de Derecho y resulta increíble que una persona pueda ser detenida sin razón», escribió en un editorial. Pero eso es exactamente lo que ha sucedido.

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