Argentina pide un rescate al FMI

Varias personas caminan por una calle de Buenos AIres ante una pantalla con los precios de las divisas. :: afp/
Varias personas caminan por una calle de Buenos AIres ante una pantalla con los precios de las divisas. :: afp

El presidente pedirá un crédito «preventivo» que rondaría los 25.300 millones de euros tras hundirse el peso por la compra masiva de dólares

MARCELA VALENTE BUENOS AIRES.

En una muestra más de que la crisis que está sacudiendo a los mercados de Argentina es mucho más profunda de lo que se deja ver, el Gobierno de Mauricio Macri anunció ayer que inició conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para obtener un crédito «preventivo». Si bien todavía no trascendió la cantidad, fuertes versiones periodísticas indicaban que el préstamo estaría en torno a los 30.000 millones de dólares (unos 25.300 millones de euros).

Argentina, que había cancelado su deuda con el FMI en 2006 por decisión del entonces presidente Néstor Kirchner, vuelve a subordinarse al programa de ajuste que seguramente le impondrá el organismo como condición para el crédito. La decisión se dio a conocer ayer al mediodía, después de que los mercados avanzaran en una nueva devaluación que llegó a ser la mayor registrada desde 2002 tras el colapso de 2001.

Tras el anuncio de Macri la depreciación se frenó, el peso se recuperó levemente, pero luego volvió a perder frente a la divisa estadounidense para terminar una jornada de fuertes tensiones con la cotización de un dólar igual a 22,94 pesos, más que el día anterior (22,33). Aún con la tasa de interés en pesos en torno al 40%, el Banco Central no logró evitar que los ahorradores e inversores deshagan sus posiciones en pesos y se refugien en el dólar. El analista político Rosendo Fraga sostenía ayer que es un error del presidente ratificar no solo la política económica sino a todos sus ejecutores. Ningún ministro ha sido reemplazado desde que comenzó esta crisis hace dos semanas. Ni siquiera los funcionarios señalados como los responsables principales.

Diversos economistas explican que la devaluación del peso puso de manifiesto la fragilidad de la economía argentina que afronta un creciente déficit fiscal y que lo está financiando con un gran endeudamiento externo mientras va lentamente reduciendo algunos gastos y aumentando otros. Este año necesita los citados 30.000 millones de dólares solo para cubrir vencimientos de deuda.

El financiamiento de ese programa que Macri decidió aplicar de forma gradual se volvió cada vez más caro y en marzo bancos de Wall Street recomendaron al ministro de Finanzas que no emitiera más bonos argentinos en dólares porque el coste de endeudarse sería prohibitivo. El plan del Gobierno se quedó sin combustible financiero en el mercado de deuda soberana. No puede hacer frente a una crisis cambiaria que se prolongue mucho más sin afectar gravemente sus reservas.

Ayer en su alocución Macri admitió que busca equilibrar las cuentas fiscales en rojo con una política gradual que «depende mucho del financiamiento externo». No obstante, ratificó esa política como «el único camino posible» para «evitar una gran crisis económica». Para los argentinos, que ya vienen padeciendo la pérdida de poder adquisitivo por una inflación galopante, el anuncio causó honda preocupación.

El presidente sostuvo que durante los dos primeros años de su gestión, el contexto internacional favoreció la colocación de deuda pero que hoy esas condiciones variaron y mencionó el alza de las tasas de interés en EE UU, la subida del precio del petróleo y la devaluación en países emergentes. Nada dijo de su decisión de eliminar todos los controles a los 'capitales golondrinas' y que ahora están provocando una fuga de divisas irrefrenable.

Sin autocrítica

Lejos de admitir algún error propio, Macri responsabilizó indirectamente a la gestión de su antecesora Cristina Fernández por un «gasto público enorme que heredamos». Dijo que la oposición, que intenta dar la vuelta al fuerte aumento de tarifas resuelto por el Gobierno, debe «alejarse de la demagogia y la mentira».

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, ratificó que seguirá el programa gradual de reformas y, al igual que Macri, responsabilizó de la crisis al contexto internacional y a las condiciones heredadas cuando asumieron en 2015. Dujovne, que partirá a Washington a negociar el acuerdo con el FMI, sostuvo que el Banco Central subió las tasas de interés y que él mismo anunció una aceleración de la meta de reducción del déficit fiscal. Como esas medidas no trajeron la calma, acudirán, a un respaldo «complementario».

Para la mayoría de los argentinos, es muy difícil no relacionar este anuncio con el que hizo el expresidente Fernando De la Rúa (1999-2001) cuando firmó lo que denominó un «blindaje» con el FMI por 40.000 millones de dólares en enero de 2001, meses antes de la crisis que derivó en su renuncia y en un posterior cese de pagos de la deuda externa.

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