Arafat ayudó a Berlusconi a librarse de la Justicia

Salen a la luz en Italia los diarios del histórico líder palestino, que recibió una transferencia del magnate milanés a cambio de su apoyo

DARÍO MENOR CORRESPONSAL ROMA.

Yaser Arafat tenía amigos importantes en Italia, un país que llamaba la «orilla palestina del Mediterráneo». Entre ellos no podía faltar Silvio Berlusconi, al que le salvó el pelo en el proceso judicial en el que estaba acusado de financiar ilegalmente al Partido Socialista con 10.000 millones de liras (unos 5 millones de euros). Arafat y el magnate milanés mantuvieron una reunión secreta en una capital europea en 1998 en la que acordaron contar una versión común: el dinero no había ido a parar a la formación política de Bettino Craxi, sino a apoyar la causa palestina.

A Berlusconi le tocó rascarse el bolsillo para comprar la mentira del entonces presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), que recibió después de la cita una transferencia de su amigo italiano. Fue el propio Arafat el que escribió sobre el acuerdo suscrito con el millonario milanés. Apuntó incluso el número de cuenta y otros detalles bancarios de aquella operación. Está todo negro sobre blanco en uno de sus diarios, cuyo contenido había permanecido en secreto hasta que ayer fue desvelado en parte por el semanario italiano 'L'Espresso' en su página web.

Ocupan 19 volúmenes las memorias personales que el histórico líder palestino escribió en lengua árabe entre 1985 y 2004, hasta poco antes de morir en un hospital a las afueras de París. Entregados a dos fiduciarios luxemburgueses y cedidos luego a una fundación francesa cuyo nombre no se ha hecho público, los textos no pueden ser utilizados para escribir libros o realizar películas.

Acordó con Andreotti desactivar a la OLP en Italia tras el secuestro del 'Achille Lauro'

El intermediario Andreotti

Dice 'L'Espresso' que solo se permite usarlos como «documentación de estudio», sin aclarar si los historiadores podrán tener acceso a ellos. Si así fuera, contarían con un documento de enorme valor pues ofrece las impresiones y detalles cotidianos de la vida de uno de los grandes protagonistas de la segunda mitad del siglo XX. El semanario italiano ofrecerá extractos de los diarios en el próximo número en papel que se publica mañana.

Berlusconi no es el único amigo que Arafat tenía en Italia. También estaba Giulio Andreotti, hombre clave de la política transalpina desde los años 50 hasta principios de los 90. El incombustible democristiano, fallecido en 2013 a los 94 años de edad, fue uno de los grandes valedores que el líder palestino tuvo en Europa e incluso ejerció de intermediario con las autoridades de Estados Unidos. A cambio, Italia se libró del terrorismo palestino a partir de 1985, cuando se produjo el secuestro por una facción de la OLP del crucero 'Achille Lauro'. Al parecer, fue el propio Andreotti el que permitió que el terrorista Abú Abbas, protagonista de aquel suceso, escapara a Bulgaria y pasara luego de allí a Túnez.

En sus diarios, Arafat cuenta la amistad que mantuvo con Fidel Castro y el afecto que sentía hacia el presidente israelí Isaac Rabin, al que califica de «excelente persona». Ambos fueron galardonados con el Premio Nobel de la Paz en 1994 junto a Simón Peres por su contribución al proceso de paz en Oriente Próximo. Rabin fue asesinado el año después por un radical israelí. También desvela el líder palestino su contrariedad ante la invasión de Kuwait ordenada por el entonces presidente iraquí Sadam Husein. «Debo ponerme a su lado, mi pueblo me lo impone, pero he intentado con varias llamadas telefónicas hacerle desistir de esta locura que está haciendo».

Resulta llamativo descubrir cómo Arafat se niega a responsabilizarse de los atentados cometidos por los militantes palestinos, aunque luego se alegra cuando estos son llevados a cabo. «Vosotros veréis», les dice a los miembros de los comandos, escribiendo más tarde «bien, bien» cuando tiene lugar un acto terrorista, según revela 'L'Espresso'.

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