El 'antitrumpismo' aúpa a los candidatos demócratas

El alcalde neoyorquino Bill de Blasio besa a su esposa. :: efe/
El alcalde neoyorquino Bill de Blasio besa a su esposa. :: efe

Las elecciones locales y estatales certifican una oleada progresista que lleva a la administración a mujeres, afroamericanos y homosexuales

MERCEDES GALLEGO NUEVA YORK.

Desde que Barack Obama ganó la reelección en 2012 todo habían sido malas noticias para el Partido Demócrata, hasta el martes por la noche, madrugada de ayer en España. Al cumplirse un año de la elección de Donald Trump para la presidencia, el rechazo que provoca entre la parte más progresista del electorado ha servido para dar la victoria masiva a los demócratas en elecciones locales y estatales.

Entre los trofeos obtenidos destacan los gobiernos de New Jersey y Virginia, pero también en Nueva York, donde Bill de Blasio se ha convertido en el primer alcalde demócrata reelegido en 32 años. El de Boston, Marty Walsh, ha sido reelegido por el abrumador margen de 30 puntos. Seattle, que no optaba por una mujer desde 1920, se ha estrenado con la primera abiertamente lesbiana, Jenny Durkan. Minneapolis, con el primer concejal transexual, Andrea Jenkins, y la vecina ciudad de St. Paul, con su primer alcalde negro, Melvin Carter. Como Charlotte (Carolina del Norte), que ha elegido a Vi Lyles, la primera alcaldesa afroamericana.

La presencia de mujeres en las urnas es uno de los factores responsables de esta oleada progresista y femenina. En un estado tan importante como Virginia, doce de los 16 nuevos congresistas estatales que se ha apuntado el Partido Demócrata eran mujeres. Sus seguidoras son las que han aupado al candidato demócrata Ralph Northam a la victoria, a pesar de llegar al día de las elecciones a solo tres puntos de su rival republicano.

Los demócratas no habían ganado unos comicios desde la reelección de Obama

Son las mismas mujeres frustradas que esperaban haber visto a Hillary Clinton convertida en la primera mujer presidenta. Indignadas por la elección de un mandatario que trata a las mujeres como objetos sexuales. Las mismas que al día siguiente de que fuese investido presidente inundarán Washington con un millón de gorritos rosa, repicado en las principales ciudades del mundo. Entonces prometieron que no cejarían hasta hacer oír su voz en las urnas. El martes lo cumplieron. «La resistencia es real», tuiteó Jon Favreu, que escribía los discursos de Barack Obama.

También los afroamericanos han entendido que abstenerse de votar no es la mejor forma de manifestar su resentimiento hacia una sociedad que les margina. En las elecciones a gobernador de Virginia votaron en un número semejante al de las elecciones presidenciales, que siempre tienen una participación mucho más alta.

Referéndum

El estado sureño que colinda con la capital federal se había convertido en un referéndum sobre Trump, con el que se identificaba el candidato republicano Ed Gillespie. Su derrota manda un poderoso mensaje a todos aquellos republicanos del país que estén pensando en aferrarse a su aura para ganar las elecciones. Es cierto que desde que Trump llegó a la Casa Blanca el Partido Republicano ha ganado las cuatro elecciones especiales al Congreso que se han celebrado, pero siempre en distritos conservadores.

En Virginia los trumpistas no fallaron. Gillespie se llevó más del 90% de los que se declaran seguidores de Trump, pero su rival demócrata triunfó entre el 87% de los que repudian al nuevo presidente, que son muchos más. El 37% de los que acudieron a las urnas dijeron hacerlo explícitamente para oponerse a Trump, aunque su nombre no figurará en las papeletas. El diario 'Richmond Times-Dispatch' lo ha considerado «un tsunami demócrata». El partido, sin embargo, sigue mostrando un déficit en las zonas rurales y entre los votantes blancos menos educados.

Quien también pereció en ausencia por su relación con Trump fue el gobernador Chris Christie, que confiaba en poder dejar a cargo del estado de New Jersey a un sucesor republicano que tape los abusos que han llevado a la cárcel a varios de sus colaboradores. El ganador Phil Murphy hará un buen tandem de partido con el gobernador del estado de Nueva York Andrew Cuomo y el reelecto Bill de Blasio, todos demócratas. Por su cercanía geográfica como parte de una gran metrópolis comparten la dirección de la infraestructura neoyorquina, lo que alimenta la esperanza de darle un empujón progresista.

La esperanza es, en resumen, la verdadera ganadora de estas elecciones, tras el abatimiento general que embargó el país con la victoria de Trump. Falta ver si ese entusiasmo puede trasladarse a las legislativas del año que viene, en las que se decidirá la suerte del Congreso y con ello el posible impeachment de Trump.

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