Escaso apoyo de los diputados a Temer

Protestas en Río de Janeiro contra las reformas impulsadas por Temer. :: Mauro PIMENTEL / AFP

El presidente de Brasil necesita al menos 172 votos para evitar ser procesado por corrupción y cuenta ahora con apenas cuatro decenas

MARCELA VALENTE

Denunciado por corrupción, el presidente de Brasil, Michel Temer, no tiene asegurado hoy el respaldo que necesita en el Congreso para frenar un proceso judicial en su contra. Así lo revelan sondeos realizados por diversos medios. Para que el Supremo Tribunal Judicial pueda juzgarlo, en base a la denuncia presentada por el Procurador General de la República (Fiscal federal), la Cámara de Diputados debe autorizar el proceso por dos tercios de los votos (342 sobre 513) y separarlo de su puesto por 180 días. Es decir, Temer necesita al menos 172 votos para evitar transformarse en reo. Según ha revelado el diario O Globo, apenas 44 congresistas confirmaron que rechazarán la denuncia. Y Folha, que hizo el mismo sondeo, reveló que son 45 -por ahora- los diputados favorables. El resto se reparte entre los que votarán por llevarle a juicio, los que aún no decidieron (112) y los que no quisieron responder.

La semana pasada, el Supremo entregó la denuncia contra Temer a los diputados. Primero, será analizada por la Comisión de Constitución y Justicia y de ahí pasará al plenario para que la vote. El apoyo a Temer -un presidente rechazado por la gran mayoría de los brasileños- cotizará alto. Su abogado reconoció que aún no se puede cantar victoria. Pero eso no significa que no vaya a conseguir respaldo y evite su procesamiento. Deberá remar contra los medios periodísticos que remarcan que se trata del primer presidente de la historia de Brasil en ser denunciado por corrupción, que las evidencias en su contra son contundentes y la presentación fiscal seria. El senador Renan Calheiros, del oficalista PMDB, renunció la semana pasada a liderar la bancada del partido en la cámara alta y dijo que Brasil está siendo gobernado «por un presidiario de Curitiba», aludiendo al expresidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunham, preso por corrupción y responsable del juicio político que apartó de la presidencia a Dilma Rousseff.

Temer no sólo fue acusado de corrupción pasiva, sino que el procurador prepara otras dos denuncias por obstrucción a la justicia y por integrar una organización criminal. Cada una de ellas deberá ser sometida al mismo proceso de votación entre los diputados, lo que representará un desgaste inmenso para un Ejecutivo sin apoyo popular.

LA CLAVELos brasileños asisten a un retroceso en el proceso judicial contra la corrupción

Retrocesos

En ese contexto ya adverso, los brasileños, cada día más desmoralizados, asisten ahora a un retroceso en el proceso judicial contra la corrupción. La semana pasada, un juez del Supremo ordenó que el senador oficialista Aecio Neves, que estaba suspendido por denuncias de corrupción que aún se investigan, deberá volver a su cargo.

Y otro juez del máximo tribunal dispuso que el exdiputado Rodrigo Rocha Loures -considerado por Temer como su hombre de «estricta confianza» y detenido después de ser grabado con una maleta de dinero que presuntamente le entregó un empresario para el presidente- pase de una prisión federal a arresto domiciliario con tobillera electrónica.

El hecho llamó la atención, pues el mismo día que se resolvió mandar a casa a Rocha Loures -conocido en Brasil como «el hombre de la maleta» por el vídeo que lo muestra corriendo por las calles de São Paulo con el dinero- un columnista de O Globo había advertido que el reo había decidido hacer un acuerdo con la fiscalía porque no soportaba las condiciones de prisión.

Todas esas denuncias, más la marcha de la justicia, se suman al escarnio internacional. Después de la fallida gira de Temer por Rusia y Noruega, el mandatario decidió no asistir a la cita del G-20 en Hamburgo para evitar nuevos desaires de sus colegas.

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