«En la Amazonía no podemos resolver el problema ambiental si olvidamos el social»

En esta localidad peruana donde está destinado el religioso español, el Papa se reúne hoy con los pueblos indígenas David Martínez de Aguirre Obispo de Puerto Maldonado

DARÍO MENOR SANTIAGO.

El Papa vivirá hoy uno de los grandes momentos de su viaje por Chile y Perú con el encuentro que mantendrá con los pueblos indígenas en Puerto Maldonado, una pequeña ciudad peruana situada en plena Amazonía. La Iglesia local está comandada por el vasco David Martínez de Aguirre, que llegó como misionero dominico y fue consagrado obispo por Francisco en 2014.

-¿Por qué quiso ser misionero en la Amazonía?

-Cuando estaba en Vitoria, en la parroquia de Los Ángeles, participaba en los grupos de tiempo libre, donde cultivé esos valores de estar en contacto con la naturaleza, el grupo, la amistad, la solidaridad y el poner la mirada más allá de nuestros problemas y ver las dificultades por las que pasa la Tierra. Al final quise vivir mi vida en comunidad y dándola a los demás, especialmente a los más pobres. Y acabé en la Amazonía peruana, donde los dominicos tenían las misiones.

David M. de Aguirre

-¿Sintió inmediata conexión con su gente?

-Conocí a los pueblos indígenas y me cautivaron el corazón desde la primera visita. De ahí vino que el papa Francisco me pidiera que asumiera este servicio a la Iglesia de animar en la fe a las comunidades de todo el vicariato.

-¿Qué mensaje espera que el Papa transmita hoy a los pueblos amazónicos?

- Un mensaje de esperanza, de complicidad, de decir: «Estoy con ustedes, soy consciente de las dificultades y de sus oportunidades, les valoro en lo que son y quiero contar con ustedes y que ustedes cuenten conmigo». El mensaje del Papa es el de la Iglesia a los pueblos indígenas: queremos estar ahí a su lado, que ellos también se empoderen dentro de la Iglesia católica, que se sientan a gusto en nuestra casa cuando vienen y queremos estar también al lado de aquellos que no quieren profesar nuestra fe, pero nos sienten como unos aliados construyendo un mundo mejor.

Sínodo

-¿Qué piensan los indígenas del papa Francisco?

-No hay cosa que más le guste a un nativo que ser visitado en su casa. Uno puede oír hablar de alguien en la comunidad, pero cuando llega a la propia casa a sentarse contigo y a departir, a conversar contigo, eso gusta mucho. Que el Papa Francisco haya hecho este gesto de venir a visitar, de venir a pasear, a compartir con las comunidades, no se había hecho desde que Juan Pablo II estuvo en Iquitos. En ese sentido están muy contentos y agradecidos.

-¿Cuáles son los principales problemas de la población indígena de Puerto Maldonado? ¿Hay suficiente concienciación sobre la protección del ecosistema amazónico?

-En el departamento de Madre de Dios, al que pertenece Puerto Maldonado, tenemos alrededor de la mitad del territorio protegido como áreas de conservación. Hay una riqueza muy grande. No sé cuántos territorios en el planeta hay con un 50% de su territorio protegido. El problema es que otras áreas están siendo ampliamente devastadas por la tala y la minería practicadas de forma ilegal, con lo que supone de contaminación y destrucción de los cuerpos de agua y todo lo que afecta a la vida de las comunidades.

-Y surgen nuevos tipos de problemas.

-La mitad del territorio está protegido como áreas de conservación. Pero otras áreas están siendo ampliamente devastadas por la tala y la minería practicadas de forma ilegal, con lo que supone de contaminación y destrucción de los campos de agua y todo lo que afecta a la vida de las comunidades. El desorden ambiental va de la mano de un desorden social. Aparecen problemas como la trata de personas, la delincuencia, las desapariciones, la corrupción en autoridades y no autoridades, problemas de salud, de malos servicios y de mala calidad educativa. Es un cúmulo de dificultades las que se nos vienen encima. Tenemos que dar respuesta a todos estos problemas de una forma global. No podemos resolver solo el problema social sin tener en cuenta el ambiental, ni preocuparnos de lo ambiental olvidándonos de lo social. El papa Francisco nos dice muy claro que se trata de una sola y única crisis socioambiental: el grito de la tierra y el grito de los pobres.

-¿Cómo puede contribuir el encuentro de Puerto Maldonado a preparar el Sínodo sobre la Amazonia que se celebrará en octubre de 2019?

-De alguna manera esto es como un punto de salida también. Sin haberlo pretendido, al final se está convirtiendo en eso. Van a venir obispos de todas las regiones amazónicas y delegaciones de diferentes lugares. También estará el cardenal Baldisseri, que es el secretario del Sínodo de los Obispos. Vamos a tener una reunión los obispos amazónicos con el cardenal Baldisseri que será como una etapa previa al Sínodo y va a ayudar un poquito a avanzar y preparar ese encuentro.

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