Los alumnos más sangrientos del califato

El grupo Ansar Bait al-Maqdis adoptó el nombre de Wilaya Sinai para convertirse en el brazo local del Estado Islámico

M. AYESTARAN

En septiembre de 2014 el califato autoproclamado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) estableció su primera provincia alejada de Siria e Irak en el Sinaí, según el anuncio realizado por el portavoz del grupo, Abu Mohamed al-Adnani, quien pidió directamente a los yihadistas del Sinaí intensificar su guerra contra los militares egipcios y «minar sus caminos, atacar sus cuarteles y viviendas, cortar sus cuellos, no dejarles sentirse seguros y convertir sus vidas en un terror e infierno».

El portavoz yihadista, ya fallecido, alabó a los combatientes egipcios porque, según dijo entonces, sus acciones son un golpe directo a «los protectores de los judíos» dirigidos por «el nuevo faraón», en referencia al presidente Abdel Fatah el-Sisi y su estrecha relación con Israel. La orden no tardó en convertirse en realidad y Ansar Bait al-Maqdis, grupo yihadista más importante de la península, adoptó el nombre de Wilaya Sinai (Provincia del Sinaí), para convertirse en el brazo local EI.

Desde entonces «los leones del califato», tal y como se presentan, han sembrado el terror entre las fuerzas de seguridad, turistas, cristianos y musulmanes que no comparten su visión ultraortodoxa del islam, como los sufíes de la mezquita de Al Rauda.

El Ejército egipcio confía en el aparato de seguridad organizado durante la lucha contra los Hermanos Musulmanes, que se remonta a los años cincuenta, fecha en la que empezó una guerra contra el islamismo que estos días vive una nueva batalla, pero con un rival diferente. Este aparato es el responsable de que no estén operativos grupos históricos egipcios como Yihad Islámica, que fue dirigido por el actual líder de Al-Qaida, Ayman al-Zawahiri, o Gama'a Islamiya (Grupo Islámico), relacionado con el ataque al World Trade Center de 1993.

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