Altercados y alta tensión en Israel en el día del rezo musulmán

Fuerzas israelíes arrestan a un joven palestino en Hebron. :: afp

La Policía vuelve a restringir la entrada a la Explanada de las Mezquitas y el Ejército mata a dos palestinos en en Gaza y Cisjordania

R. C. JERUSALÉN.

Miles de palestinos se agolparon ayer en los accesos a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén para rezar, frente a un muro de policías israelíes desplegados para impedir que los hombres menores de 50 años entraran en el lugar. A pesar de una relativa calma en el lugar santo, donde se encuentra la mezquita de Al-Aqsa y el Muro de las Lamentaciones, la violencia en el país no cesó y dos palestinos murieron en enfrentamientos con el Ejército. Uno de ellos intentó atacar a soldados israelíes en Cisjordania, según fuentes militares. Otro, un adolescente, murió por disparos israelíes en choques en la Franja de Gaza, informó el Ministerio de Salud del enclave controlado por Hamas.

En la Explanada de las Mezquitas la jornada transcurrió con algunos incidentes al restringir la Policía la entrada al lugar santo tras los altercados del día anterior, el primero en que se permitía acceder al lugar sin los controles de seguridad impuestos el 14 de julio tras la muerte de dos agentes israelíes. Ayer pudieron pasar al recinto hombres mayores de 50 años y mujeres de todas las edades.

Por este motivo, miles de jóvenes rezaron de nuevo en las calles de los barrios árabes de Jerusalén Este. Según los servicios de emergencia palestinos, se registraron al menos cuatro heridos que fueron tratados en el hospital de campaña instalado por la Media Luna Roja junto a la explanada. La organización asistencial informó además de un herido por munición real, diez por gases lacrimógenos y dos por pelotas de goma durante unos enfrentamientos en Belén, y un periodista lesionado en Nablus cuando cubría los choques entre manifestantes y soldados en un control militar, según la agencia Wafa.

Las carreteras alrededor de la ciudad amurallada estuvieron cortadas desde la mañana y tanques de agua a presión se estacionaron en las entradas para dispersar posibles protestas. Todas estas medidas intentaban evitar una jornada como la del jueves en Jerusalén, en la que choques en los accesos y en el interior de la explanada reprimidos por la Policía dejaron heridos a un centenar de palestinos y a un agente. Las fuerzas de seguridad entraron a última hora del día al complejo y «sacaron de la zona a la gente que planeaba pasar la noche en la mezquita de Al-Aqsa y participar en las manifestaciones en el Monte del Templo (denominación judía de la explanada)», aseguró el portavoz policial, Micky Rosenfeld.

Esta última escalada de tensión y violencia entre palestinos e israelíes comenzó cuando el pasado 14 de julio tres árabes israelíes mataron a dos policías drusos israelíes en uno de los accesos a la Explanada de las Mezquitas, antes de morir abatidos por las fuerzas de seguridad. Israel cerró el complejo 48 horas.

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