Allanado el camino a los comicios en Italia con la nueva ley electoral

El Senado elimina el último obstáculo para las generales en 2018 y asesta un duro golpe a las expectativas del Movimiento 5 Estrellas

DARÍO MENOR CORRESPONSAL ROMA.

Con la aprobación ayer en el Senado de la nueva ley electoral, Italia elimina el último obstáculo que quedaba para celebrar elecciones generales en los primeros meses de 2018, pues hasta ahora convivían dos sistemas distintos para cada Cámara que resultaban incompatibles entre ellos.

Con 214 votos a favor, 61 en contra y una abstención, pasa a ser realidad el 'Rosatellum bis', un sistema mixto proporcional y mayoritario, sin premio a la lista más votada y que no garantizará la gobernabilidad en el país, ya que las encuestas electorales vaticinan que ningún partido está hoy en condiciones de alcanzar en solitario el 40% de los votos que son necesarios para formar un Ejecutivo que sea estable.

La nueva ley contó con el apoyo del gobernante Partido Democrático (PD) y de los opositores Forza Italia (FI) y Liga Norte (LN). Se opuso en cambio frontalmente a ella el Movimiento 5 Estrellas (M5E), el partido más perjudicado con el 'Rosatellum bis'. Éste favorece el establecimiento de coaliciones, algo a lo que se niega el M5E y que en cambio podrían utilizar FI y la LN para alcanzar el poder junto a otras formaciones menores de derechas.

El nuevo sistema electoral italiano penaliza también al M5E porque al asignar el 36% de los escaños con un sistema mayoritario basado en circunscripciones uninominales, beneficia a los candidatos conocidos y apoyados por varios partidos, algo que no ocurre con los aspirantes de la formación 'anticasta'. Las proyecciones realizadas por los expertos vaticinan que la agrupación política impulsada por Beppe Grillo sólo tiene posibilidades a la hora de competir por conquistar el 64% restante de escaños otorgados según el sistema proporcional.

Perjuicio a los pequeños

Al PD de Matteo Renzi no le ha salido gratis la ley. Su aprobación ahonda aún más la fractura con el Movimiento Demócrata y Progresista (MDP), parlamentarios escindidos del PD y que se han opuesto al 'Rosatellum bis' porque dificulta que los partidos más pequeños consigan representación. Al problema del MDP se une el anuncio del presidente del Senado, Pietro Grasso, de que deja el PD y pasa al grupo mixto. Grasso había sido muy crítico con la decisión del Gobierno de someter la nueva ley a una moción de confianza.

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