EE UU aguanta la respiración y se protege ante el devastador avance de 'Irma'

La evacuación masiva de Florida generó importantes atascos por carretera. :: afp

6,3 millones de personas escapan de Florida mientras la tormenta cambia de rumbo antes de tocar el continente

CAROLINE CONEJERO NUEVA YORK.

Con un pronóstico de creciente peligrosidad el huracán 'Irma' cambió ayer de rumbo en su avance hacia Florida y extendió la alarma hacia el oeste de la zona donde inicialmente se esperaba su mayor impacto. De esta manera Miami, donde se impuso el toque de queda, se libraba del ojo de la tormenta y veía cómo los vientos se dirigían hacia la costa de Tampa con un centro mayor que todo el Estado de Florida y fuerza en aumento tomada de las aguas atlánticas.

El gobernador Rick Scott puso por la mañana a más de un tercio de la población del Estado bajo orden de evacuación, unos 6,3 millones de personas. Entre ellas, unas 540.000 tenían orden de despejar las zonas de la costa para evitar la fuerza destructora de la tormenta.

La que se ha convertido ya en la mayor evacuación de la historia del país ha creado éxodos masivos. Cerca de 7 millones de personas se desplazaron a través de varios Estados huyendo del peligro. Por el camino se encontraron con dificultades añadidas, como la escasez de gasolina. Las enormes congestiones en las carreteras estatales en dirección norte, avanzando metro a metro durante horas, ponían a prueba la paciencia de miles de familias que viajaban con sus enseres de primera necesidad y los objetos más preciados.

El cambio de trayectoria, que esquivaba la zona metropolitana de Miami con unos 6 millones de población, permitía pronosticar un escenario de tormenta menos dañino en términos de costes de destrucción y pérdida de vidas. Aun así, se esperan daños catastróficos en la bahía de Tampa. Pero el cuadrante de vientos huracanados de 'Irma' es tan vasto que se estima pueda extenderse de costa a costa, algo que pondrá a prueba incluso los códigos de resistencia de los edificios adoptados en la ultima década.

Aquellos que no podían abandonar Florida acudieron a refugiarse a los cientos de centros de acogida abiertos por el Gobierno. Los que pudieron escapar a tiempo llenaban los hoteles incluso de Estados vecinos como Georgia. En Florida, las autoridades hacían énfasis sobre el peligro de las arbitrarias mareas de tormenta, que en algunas zonas se espera llegarán hasta los 4 y 5 metros de altura sobre el nivel del mar, suficiente para cubrir casas enteras a su paso, y pedían a la población permanecer en el interior incluso ante la recesión aparente de los vientos, algo que no señaliza el final del huracán.

La costa del Atlántico, en zonas como Palm Beach, ofrecía un paisaje de calles desiertas bajo las primeras tormentas de 'Irma'. Sin otra cosa que hacer, la población armada de provisiones de agua, comida y a menudo licor, seguía con atención el constante zumbido de los móviles recibiendo toda clase de alertas oficiales sobre las previsiones meteorológicas, los centros de ayuda y las condiciones en el terreno.

Fondos para 'Harvey'

El presidente Trump, que seguía con su gabinete los últimos partes de la tormenta desde Camp David, firmó un paquete de 12,5 millones de euros para afrontar los daños del huracán 'Harvey' horas después de ser aprobado por unanimidad y por la vía rápida (en solo tres días) por ambos partidos del Congreso el viernes por la noche.

El voto del paquete, que incluye el acuerdo del presidente y los demócratas para extender la financiación del techo de la deuda hasta diciembre, sufrió importantes deserciones por parte de republicanos en ambas cámaras. En total, 17 senadores y 90 representantes republicanos votaron contra el rescate, incluidos 4 congresistas de la zona arrasada por Harvey en Texas.

El paquete incluye fondos de ayuda para pequeños negocios y recuperación de comunidades con partidas adicionales para cubrir el huracán 'Irma' y otros desastres de 2017 así como extiende el programa de seguro para inundaciones hasta diciembre.

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