Acusan a Temer de aumentar impuestos para comprar votos

M. VALENTE BUENOS AIRES.

Denunciado por corrupción pasiva y blanqueo de dinero -y preso de una enorme impopularidad-, el presidente de Brasil, Michel Temer, se acaba de dar un tiro en el pie. Tras destinar el equivalente a 4.029 millones de euros a los diputados que votaron a su favor en el Congreso a fin de trabar la denuncia en su contra, el mandatario anunció que necesita recortar gastos y aumentar impuestos por 4.458 millones de euros.

Según Temer, el ajuste «es absolutamente necesario» para cumplir la meta fiscal que este año le impide exceder un déficit del 2% del Producto Interno Bruto. «El pueblo lo comprenderá», vaticinó. Para cubrir el agujero fiscal, la Administración reducirá gastos por 1.629 millones de euros y aumentará la alícuota del impuesto que recae sobre la gasolina a fin de recaudar unos 2.829 millones de euros más este año.

De acuerdo a la ley que fija un techo al gasto por los próximos veinte años, la administración no puede excederse en las erogaciones previstas sin recortar en alguna otra partida para compensar.

El ajuste, que ha llevado el precio del combustible a su precio máximo en trece años, cayó pocos días después de una polémica maniobra del Ejecutivo para conseguir una victoria parlamentaria. El equipo de Temer dispuso de partidas extraordinarias para diputados de la Comisión de Constitución y Justicia que votaran por negar autorización al Supremo Tribunal Federal para que investigue al presidente por corrupción.

4.029 millones

Según reveló el diario 'O Globo', la operación de salvamento le costó al erario 4.029 millones de euros. «El precio de la fidelidad», dijo la fuente que lo confirmó al periódico. Según los colaboradores de Temer, es constitucional la entrega de partidas adicionales de recursos públicos a los congresistas para realizar obras en sus municipios. Pero lo que se cuestiona es la arbitrariedad en la selección de los beneficiarios y la evidente intención de influir en la votación.

El dictamen de la comisión no es definitivo, pero sirvió para brindar algo de oxígeno a un Gabinete en estado terminal. El 2 de agosto es el turno del plenario de la Cámara. Allí, la autorización para que se investigue al presidente -y se le separe del cargo- requiere de dos tercios de los votos. El Gobierno cree que podría lograr que no haya quórum para la votación. El desafío es inmenso. Entretanto, el Procurador General de la República, Rodrigo Janot, se prepara para presentar nuevas denuncias contra Temer por obstrucción a la justicia y organización criminal.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos