Las acusaciones de acoso sexual acaban con la carrera del senador más progresista

M. GALLEGO

NUEVA YORK. Las mujeres demócratas del Senado se invistieron con la fuerza del #MeToo y acabaron ayer con la carrera del senador demócrata más progresista, temerosas de que este empañase su lucha contra el acoso sexual. Actor, productor y humorista antes que político, Al Franken llevaba casi diez años en la Cámara alta, donde se había convertido en el senador más progresista.

Nunca había enfrentado ninguna acusación sexual en el desempeño de ese trabajo. Son sus atrevimientos de la época de la farándula los que han salido a la luz en este momento de tolerancia cero -intentar besar a otras mujeres o tocarles el culo-. «Hay algo de ironía en que yo me vaya mientras quien ha presumido en cámara de tener un historial de ataques sexuales se sienta en el Despacho Oval y otro hombre que repetidamente acosaba a menores hace campaña al Senado, con el apoyo total de su partido», observó al anunciar su dimisión.

Se refería, además de Donald Trump, a Roy Moore, el juez de Alabama al que ocho mujeres han acusado de tener relaciones con ellas cuando eran menores. Con todo, seis de cada diez mujeres blancas le votarán el próximo martes, según las encuestas.

De ese baile de asientos pende la posibilidad de frenar la agenda de Trump. La escueta mayoría del partido conservador quedaría reducida a 51-49 si perdiese Alabama, pero ahora tendrá la oportunidad de recuperarse con el asiento de Franken por Minesotta, que se disputará en noviembre.

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