El acuerdo de Merkel y Macron agrava la crisis política alemana

La CSU critica crear presupuestos únicos en la Eurozona y eleva la tensión en el Gobierno al sumar el apoyo de Austria en la disputa migratoria

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

Los socialcristianos (CSU) dieron ayer una vuelta de tuerca más a su presión sobre la canciller y líder cristianodemócrata (CDU), Angela Merkel, en su polémica sobre la política de refugiados, cuestión que mina la continuidad de la alianza de los conservadores germanos. Mientras Merkel lograba que Bruselas convocara una minicumbre extraordinaria para abordar el problema de la migración, sus socios bávaros criticaban de nuevo a la jefa del Gobierno germano. Pero esta vez por los acuerdos alcanzados el martes con el presidente francés, Emmanuel Macron, para la reforma de la UE.

El primer ministro de Baviera, Markus Söder, rechazó los planes para establecer a partir de 2021 unos presupuestos comunes para los países de la Eurozona y acusó a la canciller de ceder en esa demanda de Macron para obtener su respaldo en cuestiones de asilo. «No podemos ahora poner en marcha presupuestos suplementarios en la sombra o intentar ablandar la estabilidad de la moneda. O quizás tratar al final incluso de alcanzar alguna solución mediante pagos alemanes», dijo Söder, que exigió la convocatoria de la comisión de la gran coalición, en la que se integran los líderes de CDU y CSU, así como sus socios menores de la socialdemocracia (SPD).

El primer ministro bávaro se reunió poco después con el canciller federal austríaco, el conservador Sebastian Kurz, que defiende también el cierre a cal y canto de las fronteras exteriores europeas. Ambos abogan por una política de mano dura para resolver la problemática de los refugiados y, llegado el caso, actuaciones unilaterales en favor del interés nacional, frente a los planteamientos multilaterales y el deseo de consenso entre los socios de la UE que propugna Merkel.

Zonas protegidas

Tras su reunión en la localidad alpina de Linz junto a una buena parte de sus respectivos gabinetes, Kurz y Söder defendieron crear «zonas protegidas» en países de África para concentrar a los peticionarios de asilo y verificar si tienen derecho a recibir la condición de refugiados antes de trasladarse a Europa. Kurz subrayó que la propuesta contempla comenzar con el establecimiento de esas zonas a nivel europeo y si no se consigue, llevarlo a cabo con unos pocos países y acuerdos bilaterales.

«Así tendría sentido gastar dinero», dijo Söder, que subrayó que lo importante es hacer saber a la población que no se repetirá una situación como la del verano y otoño de 2015, cuando la crisis de los refugiados alcanzó su zenit. El canciller austríaco, que asumirá la presidencia de turno de la UE el 1 de julio, señaló que su prioridad será asegurar sus fronteras exteriores y comentó que la política de permitir la entrada a todo el que alcanza su territorio amenaza «la Europa sin fronteras interiores». «No puede ser que por no actuar decididamente contra los traficantes acabe cuestionado el mayor logro de la UE», sostuvo.

Tanto Kurz como Söder aumentaron la presión contra Merkel al afirmar tajantemente que «si en Europa no sucede nada nos veremos obligados a tomar decisiones». Ambos expresaron la coincidencia de posturas e insistieron en que mientras no estén aseguradas las fronteras exteriores tiene sentido practicar controles aduaneros.

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