La Rioja
La esposa de Macron, Brigitte Trogneux. :: Philippe Wojazer / reuters
La esposa de Macron, Brigitte Trogneux. :: Philippe Wojazer / reuters

El rodillo de Macron da la segunda vuelta

  • El presidente francés aspira a lograr hoy la mayoría absoluta sin apoyo centrista en la ronda final de las legislativas

El rodillo electoral de Emmanuel Macron va a culminar hoy su labor apisonadora del mapa electoral francés en la segunda vuelta de las elecciones legislativas solo seis semanas después de su fulgurante conquista del Elíseo. Las principales incógnitas del escrutinio estriban en conocer la dimensión de la mayoría absoluta pronosticada al movimiento presidencial La República en Marcha (LREM), sin necesidad del concurso de sus aliados centristas del Movimiento Demócrata (MoDem), la capacidad de resistencia de la futura oposición conservadora, el alcance del descalabro socialista y el vigor parlamentario de la izquierda radical y la extrema derecha.

Ni el propio Macron soñó en sus mejores noches disponer de tanto margen de maniobra en la Asamblea Nacional como el que están dispuestos a concederle los franceses como auguran los resultados de la primera vuelta y todas las encuestas. En un mitin celebrado a finales de febrero en Amiens, la ciudad en la que nació hace 39 años, descartó la hipótesis de una mayoría presidencial formada por un único partido pues «no solamente no es posible sino que no es deseable porque sería un atraco». El atracador asegura ahora que «el riesgo de absolutismo no es lo que nos acecha».

No piensan lo mismo sus diezmados adversarios. «Una mayoría aplastante puede conllevar el riesgo de aplastar el debate», avisa François Baroin, el dirigente conservador que hace seis meses confiaba aportar de 400 a 450 diputados a François Fillon antes de que el nepotismo cerrara a éste las puertas del Elíseo. «Lo que está en juego es la concentración de poderes», alerta la exministra socialista Christianne Taubira. «Esto es Francia, no Rusia», clama con su proverbial sentido de la ponderación Jean-Luc Mélenchon, líder de Francia Insumisa (FI).

De los 1.147 candidatos que piden el voto a unos 47 millones de franceses 454 son de LREM y 62 del MoDem. Es decir, la plataforma presidencial está presente en 516 de las 573 circunscripciones que quedan en liza, una vez descontadas las cuatro que adjudicaron su escaño el pasado domingo. Según las proyecciones, esa dinámica conquistadora se materializará en la obtención de por lo menos 400 diputados, muy por encima de los 289 en que está fijada la mayoría absoluta. Algunas estimaciones elevan la cifra hasta 440 o incluso 470 de los 577 asientos del hemiciclo, un 'macronmoto' que apenas dejaría un centenar de asideros a los supervivientes de la oposición.

Macron incluso se puede permitir el lujo de acaparar la mayoría absoluta por sí solo con los marchadores del movimiento que fundó hace 14 meses. La aritmética parlamentaria le facilitaría prescindir de François Bayrou, su incordiante ministro de Justicia, enredado en el caso de los supuestos empleos ficticios en el MoDem. El partido centrista, sin escaños desde 2016, mantiene 62 candidatos en la segunda vuelta, la mayoría con posibilidades de victoria.

Mayor grupo de la oposición

Los Republicanos (LR) conservadores, presentes en 264 circunscripciones, aspiran a ser el mayor grupo de la oposición al macronismo triunfante. Las proyecciones les adjudican entre 50 y 110 diputados, muy lejos de los 199 que lograron hace cinco años en las anteriores elecciones. Sus aliados de la confederación de centro Unión de Demócratas e Independientes (UDI), con 32 candidatos en liza, corren el riesgo de perder más de la mitad de los 27 escaños en su poder.

Mucho peor es el panorama para el Partido Socialista, que tenía 331 diputados en 2012 y se expone a quedarse con entre 15 y 40 en el nuevo hemiciclo. De los 65 que han pasado el corte de la primera vuelta, los mejor situados son la quincena a los que Macron perdonó la vida al no oponerles uno de los suyos. Entre ellos figuran el ex primer ministro Manuel Valls y la antigua titular de trabajo Myriam El Khomri, que dio nombre a la reforma laboral que Macron va a amplificar.

En condiciones de ganar su duelo en Marsella, Mélenchon se ve condenado a restablecer el entendimiento con los comunistas para garantizarse la quincena de escaños que da derecho a un grupo parlamentario propio para sus insumisos. Marine Le Pen tiene prácticamente asegurada la elección en su feudo del Paso de Calais. Pero la presidenta del Frente Nacional apenas alberga la esperanza de verse acompañada a lo más por otros cuatro diputados de extrema derecha.

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