La Rioja

Discurso «arrogante e irrespetuoso»

  • La Habana cree que se «ha optado por complacer a un grupo que ni siquiera es mayoritario en el exilio de Miami»

Donald Trump confirmó ayer la reversión de las órdenes ejecutivas de Barack Obama sobre Cuba, en particular para torpedear los negocios con los militares y cancelar viajes particulares de los ciudadanos estadounidenses. Las relaciones se mantienen y la embajada permanece abierta, pero el embargo se endurecerá mientras no se libere a presos políticos, no haya mayor libertad de expresión y de culto, no existan partidos políticos, no se convoquen elecciones libres «supervisadas» y no devuelvan los norteamericanos fugitivos acogidos por el régimen castrista.

Desde la isla, donde su intervención se vio en directo a través del canal Telesur, el discurso de Trump fue calificado por las autoridades de «arrogante, irrespetuoso e irresponsable», aunque pasarán meses hasta que el Departamento del Tesoro pueda regular la entrada en vigor de las medidas anunciadas.

La intervención fue muy retórica, con duras acusaciones contra los Castro que rememoraron los años de Guerra Fría y fueron recibidas como bálsamo por la audiencia de anticastristas furibundos de Miami, entre ellos disidentes como Antonio Rodiles, Marta Beatriz Roque o Ángel Moya, esposo de la 'dama de blanco' Berta Soler. Trump dio detalles bastante genéricos en un marco de intolerancia.

Habló de que será más difícil viajar, de restringir la llegada de dólares y lanzó la idea de acabar «sin tapujos» con la revolución cubana. También señaló que se busca favorecer a los emprendedores privados. La cuestión es cómo. Porque si se busca no dar beneficios al Estado prohibiendo a sus turistas alojarse en sus hoteles, la táctica resultaría ineficaz porque los viajeros recurrirían a casas particulares, que pagan más impuestos al Estado cuanto más ingresen. El analista Patricio Zamorano comentó que es «un gran retroceso» en las relaciones bilaterales como de «20 o 30 años».

El diario oficial 'Granma', después de filtrarse las líneas generales del discurso, recordaba que Trump «ha optado por complacer a un grupo que ni siquiera es mayoritario dentro de la comunidad cubana en Miami, que, según las más recientes encuestas, apoya un acercamiento entre La Habana y Washington. Además, los especialistas coinciden que el voto cubano, que representa apenas el 31% de los hispanos de Florida, hizo poco por la victoria de Trump en las elecciones».

El presidente tampoco escuchó a la mayoría de los estadounidenses, pues entre el 65 y 75% de sus conciudadanos, incluidos muchos republicanos, apoyan el acercamiento y la normalización. Otros recuerdan que si cincuenta años de sanciones no dieron fruto, y así lo reconoció Obama, tampoco funcionará este paso atrás.

Según el profesor Esteban Morales, experto en relaciones bilaterales, Trump hará pagar «un precio muy alto al pueblo norteamericano por seguirle la rima a un pequeño grupo de extrema derecha».

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