La Rioja
Putin, ayer durante el programa de preguntas 'Línea directa'. :: efe
Putin, ayer durante el programa de preguntas 'Línea directa'. :: efe

La Comisión Electoral libra a Putin de su gran rival en las presidenciales

  • Pletórico después de sacudirse la sombra del bloguero Navalni, el presidente ruso ofrece «asilo político» al exdirector del FBI

Durante su tradicional baño de masas televisivo, el presidente ruso, Vladímir Putin, dijo ayer refiriéndose a su principal adversario político, el bloguero anticorrupción Alexéi Navalni, que «una cosa es organizar manifestaciones y otra utilizarlas como instrumento de provocación». Navalni, de 41 años, cumple una condena de 30 días de arresto por llamar a sus partidarios a movilizarse en un lugar distinto al autorizado. La protesta, el lunes, fue duramente reprimida por la fuerzas policiales, que practicaron en toda Rusia cerca de 2.000 detenciones.

Ayer, la presidenta de la Comisión Electoral Central, Ela Pamfílova, ratificó lo que ya anunció la Justicia en febrero. Navalni no podrá enfrentarse como candidato a Putin en las presidenciales de marzo de 2018 por haber sido condenado por delitos económicos. «Yo sé y él también sabe que no tiene posibilidades de ser registrado como candidato a las elecciones debido a sus antecedentes penales», declaró Pamfilova al canal de televisión 'Dozhd'. A su juicio, «haría falta un milagro» para que al principal detractor de la política del Kremlin se le permita participar en los comicios.

Tras la repetición del juicio por errores procesales, Navalni fue condenado en febrero a cinco años de prisión condicional por «apropiación indebida» de fondos de la empresa pública Kirovles. En diciembre de 2014 había sido ya reconocido culpable del mismo delito en relación con la compañía Yves Rocher y condenado a tres años y medio de cárcel, también condicional. Kirovles acaba de presentar contra él una querella exigiendo el pago de 252.000 euros, por lo que cabe esperar nuevas complicaciones.

En su 'Línea directa' número quince a través de la cámaras, que duró prácticamente cuatro horas, Putin respondió a todo tipo de preguntas sobre la economía del país, los problemas cotidianos de la población, las sanciones, la confrontación con Ucrania, Siria y las relaciones con Occidente. En este punto rechazó de nuevo las acusaciones de Washington sobre una influencia rusa en las elecciones para perjudicar a Hillary Clinton en beneficio de Donald Trump.

El mandatario ruso reiteró que el antiguo director del FBI, James Comey, «no aportó pruebas» durante su declaración ante el Comité de Inteligencia del Senado de EE UU. E ironizó asegurando que, si Comey «sufre alguna clase de persecución, nosotros estamos dispuestos a otorgarle asilo político».

La nota crítica, reivindicativa y chistosa de la jornada vino de los SMS enviados al programa por ciudadanos. Los mensajes aparecían en las pantallas del estudio, al principio sin censura. «¡Otro mandato presidencial más, basta ya!», «Putin, ¿esperas de verdad que la gente se crea este circo con estas preguntas amañadas?», fueron algunos de los contenidos que contemplaron millones de telespectadores. Después las pantallas se quedaron en blanco -en azul, que era el color de fondo- para volver a mostrar a continuación nuevos SMS ya convenientemente filtrados por los responsables del programa.

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