La Rioja

Contundente y rotundo aplauso para despedir a Ignacio Echeverría

  • El español fallecido en los atentados de Londres recibe sepultura en el municipio madrileño de Las Rozas

Rabia y tristeza, pero también mucho orgullo, que sirvió, en parte, para mitigar el dolor por una pérdida prematura. Familiares, amigos y vecinos de Las Rozas despidieron ayer en este municipio madrileño a Ignacio Echeverría, el español de 39 años que se enfrentó a los tres terroristas yihadistas de Londres armado solo con su monopatín y que pagó con su vida por ello al recibir una puñalada por la espalda, según desveló el certificado de defunción emitido en Reino Unido.

Después de velar su cuerpo el sábado, Echeverría recibió sepultura ayer. Todos los asistentes al sepelio coincidieron en dos cosas. La primera de ellas fue la entereza de la familia. Los Echeverría demostraron una vez más una fortaleza inimaginable en unos padres y hermanos que durante cinco días estuvieron en vilo a la espera de saber qué le había ocurrido a Ignacio.

Una allegada destacó esa «entereza» que está mostrando la familia. «Pensando que tu hijo está en Londres, tengo hijos de esa edad, un poco más pequeños... Y que de repente no les veas... », lamentó a continuación.

El otro punto en común fue destacar la heroicidad del fallecido, que con su acto se hizo merecedor de la Gran Distinción al Mérito Civil, el máximo reconocimiento que existe en España. La insignia se la entregó a sus padres el sábado el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, quien, junto a la ministra María Dolores de Cospedal, se desplazó a la base aérea de Torrejón para recibir al avión militar en el que se repatrió el cuerpo de Ignacio.

«Les he dado la enhorabuena a los padres por haber educado a un hijo así», afirmó uno de los cientos de vecinos de Las Rozas que acudió al entierro. El padre de un amigo de Ignacio opinó igual. Según señaló, «no todos los días tenemos un héroe así. Es importantísimo lo que nos ha enseñado este chico». «Es un ejemplo a seguir, la antítesis del egocentrismo», resumió otro de los asistentes al sepelio.

La misa, que fue oficiada por el arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, fue muy emotiva y acabó con un aplauso espontáneo muy contundente y rotundo en su memoria.

Tras el entierro, el padre de Ignacio saludó con la mano a los medios de comunicación a través de la ventanilla del coche en el que viajaba de copiloto y se despidió con un «adiós, muchas gracias», haciendo referencia a las muestras de afecto y respeto que ha recibido la familia durante estos días.

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