La Rioja

May se acerca al acuerdo vital con los unionistas

  • El nombramiento del europeísta Damian Green como viceprimer ministro, nuevo signo del giro de Londres hacia un 'brexit' más blando

londres. El 22 de mayo, Arlene Foster, líder del Partido Unionista Democrático (DUP), dio una charla sobre 'Brexit y la Unión' en un club del barrio de Mayfair, el Landsdowne. La había invitado el Bruges Group, formado para promover las ideas fundadoras del moderno euroescepticismo conservador en el célebre discurso de Margaret Thather, en 1988, en la ciudad belga de Brujas.

Foster dijo allí que la unión que le importa es la británica y afirmó que su partido suele ser neutral durante las elecciones generales, pero que esta no era una campaña cualquiera, porque el líder laborista, Jeremy Corbyn, había mostrado simpatías por el IRA. EL DUP deseaba una victoria conservadora. No podía imaginar entonces que el Gobierno de Theresa May dependería del apoyo de su partido.

Cuando se descuentan los 7 escaños del Sinn Féin irlandés, que no toma asiento en Westminster, y el logrado por el presidente de la Cámara de los Comunes, que nunca vota, la suma de los 317 conservadores y los 10 del DUP da una mayoría de 6 escaños, de 7 si se añade el incierto voto de la norirlandesa independiente, Sylvia Hermon.

El sábado, Downing Street anunció que se había llegado a un acuerdo con los unionistas, desmentido por el DUP a medianoche. Los sabatistas del partido no habrían aceptado la publicación de un comunicado en domingo y, cumpliendo con el rito ancestral, ayer no hubo negociación para culminar un acuerdo que se da por hecho y que May quiere presentar hoy a su Gabinete.

El pacto con los unionistas plantea dificultades para el Gobierno de Londres. Según la BBC, el partido de Foster habría rechazado una coalición y prefiere un entendimiento basado en beneficios concretos para Belfast, respaldo del grupo parlamentario en las grandes decisiones -programa legislativo, presupuesto.- y negociación del apoyo a leyes específicas.

Las demandas del DUP

'The Sunday Times' afirmaba ayer que ha visto una lista de 45 demandas del DUP que incluyen más gasto en sanidad, educación e infraestructuras para la región. Otros añaden que los unionistas quieren mostrar su compromiso nacional, exigiendo cambios del programa conservador para mantener el nivel de las pensiones o las suvenciones al consumo de energía en invierno, también para los jubilados.

El nuevo Gabinete se reúne hoy, los diputados recién elegidos llegan a la Cámara de los Comunes y en Belfast se agrupan de nuevo los partidos políticos presentes en la Asamblea autonómica bajo la presidencia del ministro para Irlanda del Norte, James Brokenshire, que fue confirmado en su puesto, y con la asistencia del ministro irlandés de Exteriores, Charlie Flanagan.

Desde la dimisión en enero como viceministro principal del fallecido Martin McGuinness, del Sinn Féin, no hay Ejecutivo autonómico. El papel de Foster en un fraude de subvenciones a calentadores con energía verde, el bloqueo en el desarrollo de un acuerdo sobre el legado del conflicto, el rechazo a promocionar el gaélico y la arrogancia unionista fueron las justificaciones de McGuinness.

El Ejecutivo se forma con un complejo reparto de puestos basado en la elección sucesiva de consejerías por los mayores partidos de cada 'comunidad', unonista o nacionalista. Reconstruirlo requiere el acuerdo de ambos. Y Brokenshire se sienta ahora como promotor del entendimiento, cuando su mera presencia en la mesa depende de los votos del DUP en Londres.

El primer ministro irlandés, Enda Kenny, que dejará el puesto el miércoles a Leo Varadkar, habló ayer por teléfono con May. Los comunicados emitidos tienen diferencias. El de Dublín indica «la preocupación por que nada ocurra que ponga en peligro el Acuerdo de Viernes Santo» y «el reto que acarrea» el pacto entre Londres y el DUP. El de May «reitera que el enfoque y objetivos del Gobierno en las conversaciones para restablecer el Ejecutivo (norirlandés) permanece inalterado».

El Sinn Féin dice que todo «terminará en lágrimas», pero no hay peligro de un regreso a la violencia en el corto plazo. Los republicanos irlandeses pueden pedir que Brokenshire se retire de la presidencia y que se recurra a un mediador independiente. Buscarán posible sesgo en asuntos concretos. En la lista de demandas del DUP publicadas por 'The Sunday Times' se incluye una posición más favorable de Londres para las marchas 'orangistas' por distritos católicos.

La sombra de Paisley

«Nuestros dos partidos han mantenido una fuerte relación durante muchos años», dijo May el viernes cuando anunció su intención de seguir al frente del Gobierno. No es cierto. La emergencia del fundador del DUP, Ian Paisley, en los años sesenta es considerada por los historiadores, y desde luego lo fue por los gobernantes conservadores de aquel tiempo, como catalizadora del desorden y de la violencia.

Paisley animó un sectarismo religioso crudo, desafió en las calles a Londres cuando promovió con el principal partido unionista de entonces el entendimiento con nacionalistas moderados, se rebeló contra Thatcher cuando firmó con Dublín el Acuerdo Anglo-Irlandés de 1985 y lideró la oposición al Acuerdo de Viernes Santo. Cuando finalmente lo aceptó, tuvo una relación amistosa con McGuinness.

El DUP ha absorbido a los votantes moderados del UUP ante el avance del Sinn Féin entre católicos. El partido de Foster es más amplio que el de Paisley y no quiere barreras fronterizas en Irlanda. Es otro amortiguador al 'Brexit' duro por el que abogó May, que ayer nombró como viceprimer ministro a uno de sus pocos amigos personales en el partido, Damian Green, persistente partidario de la permanencia en la UE.

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