La Rioja

¿Pence quiere volar solo?

Para soñar con el 'impeachment' (proceso de destitución) de Donald Trump hace falta contar con un ingrediente amargo para los demócratas pero imprescindible para que funcione la fórmula con un Congreso de mayoría republicana: el vicepresidente Mike Pence, de 57 años, que asumiría el cargo si Trump quedase incapacitado o inhabilitado para gobernar.

En los primeros meses tras las victoria electoral del magnate muchos demócratas no tenían claro que prefiriesen a un ideólogo conservador como Pence, que como gobernador de Indiana criminalizó a las parejas homosexuales que intentaran casarse, a un pragmático sin principios como Trump. Cien días después, la mayoría lo tiene claro: al menos Pence no actúa como un adolescente narcisista, impulsivo y caprichoso. Si el país va a dar un giro a la derecha, mejor sin la ansiedad que provoca un hombre con un dedo en Twitter y otro en la maleta nuclear.

La apuesta es que tarde o temprano los legisladores republicanos también preferirán a Pence y estarán dispuestos a inhabilitar a Trump. El vicepresidente por el que suspiran todos los republicanos de pro se ha mantenido leal al jefe, sin cuyo tirón mediático hubiera sido imposible ganar las elecciones, pero en la última semana ha dado señales de hastío.

Desde que Trump le dejó por mentiroso al decir abiertamente que ya había decidido despedir al director del FBI James Comey sin importarle las recomendaciones del Departamento de Justicia, a Pence no se le ha vuelto a ver. Ahora se sabe que el miércoles registró ante la Comisión Federal Electoral una Plataforma de Acción Política (PAC) que le permite recaudar fondos de campaña. Su oficina asegura que no serán para presentar su candidatura a la presidencia en 2020, sino para apoyar electoralmente a los legisladores que voten por la agenda de Trump.

Con ello saca músculo, crea lealtades y pone a prueba su capacidad para recaudar fondos y reclutar una organización, un barómetro tan imprescindible para un candidato presidencial como su papel en el sueño del 'impeachment'.

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