La Rioja

Temer aguanta al borde del abismo

Michel Temer, a la derecha, habla con el senador brasileño Aecio Neves. :: reuters
Michel Temer, a la derecha, habla con el senador brasileño Aecio Neves. :: reuters
  • El presidente brasileño se niega a dimitir pese a una grabación que recoge cómo autoriza la compra del silencio de un diputado preso

Fulminado horas antes con el escandaloso contenido de una conversación grabada por un poderoso empresario de la carne, el presidente de Brasil, Michel Temer, acusado de obstaculizar la acción judicial y utilizar información privilegiada para fines espurios, se resistía anoche a dejar su cargo mientras Brasil se balancea al borde del abismo. Diputados de la oposición habían pedido su 'impeachment' (enjuiciamiento político) y el adelantamiento de las elecciones.

Fue ayer cuando Temer pareció verdaderamente acorralado. En el momento en que el juez del Tribunal Supremo Edson Fachim autorizó la apertura de una investigación penal en su contra tras homologar una grabación de la empresa JBS que le delataba. Los registros de audio y vídeo alcanzaron también al senador Aecio Neves, candidato derrotado por Dilma Rousseff en 2014. El Supremo resolvió apartar a Neves de su escaño luego de que se conociera que JBS había grabado al legislador pidiendo una ayuda financiera equivalente a unos 535.000 euros a cambio de un puesto en el directorio de la minera estatal Vale.

Según la revelación del diario 'O Globo', Temer recibió el 7 de marzo en su despacho a Joesley Batista, presidente del directorio de JBS -la mayor productora de carne del mundo-. El empresario le puso en conocimiento de un soborno de 134.000 euros que pagaba al expresidente de Diputados Eduardo Cunha, condenado a quince años de prisión, con el fin de que se mantenga en silencio.

Cunha, del mismo partido que Temer, el PMDB, fue el artífice del juicio político que derivó en la destitución de Rousseff y está acusado de graves hechos de corrupción. Joesley le enviaba dinero a él y a su colaborador también preso, Luis Funaro, «para que no abran el pico». El presidente Temer avaló ese pago al decirle: «Tiene que mantener eso, ¿vio?».

Grabadora

El empresario, que llevaba una grabadora en el bolsillo y tenía la cobertura de la Procuraduría General de la República y de la Policía Federal, le planteó otros problemas de su holding y Temer le dijo que podía hablar con el diputado Rodrigo Rocha Loures, del PMDB, que ayer también fue apartado de su escaño por la justicia.

Temer adelantó a Batista el recorte de la tasa de interés que se iba a anunciar en unos días y a través de Rocha le ofreció puestos en áreas de gobierno en las que JBS tenía alguna traba para sus negocios, entre otras en el Banco Central y en la Reserva Federal. El presidente reconoció la reunión, aunque aseguró que «jamás solicitó pagos para obtener el silencio de Cunha». Añadió que «responderá a todas las acusaciones». No obstante, el daño está hecho. Horas después, hubo manifestaciones callejeras en Brasilia y Sao Paulo, pidiendo la renuncia de Temer y el adelantamiento de elecciones. Los mercados se desplomaron con una caída de 10%.

Por su parte, se conoció asimismo que Neves, hasta ayer presidente del PSDB, partido aliado al Gobierno, pidió a Batista ayuda financiera y recomendó que para la transacción designaran a un intermediario al que pudieran «matar» si se convirtía en delator. El elegido fue su primo, Frederico Pacheco de Medeiros, que ayer fue detenido. La Policía rastreó el dinero de JBS y constató que llegó a la cuenta de una firma perteneciente al senador Zezé Perrella, también del PSDB.

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