La Rioja

Jamenéi pide a los iraníes que acudan en masa a las urnas como apoyo al sistema

  • El máximo líder del país alerta contra «intentos de cometer irregularidades» y cree que «la alta participación arregla todos los problemas»

Jornada de reflexión antes de las elecciones en las que 55 millones de iraníes con derecho a voto elegirán presidente. El clérigo moderado Hasán Rohaní, que aspira a repetir mandato en una segunda legislatura, y el también clérigo, pero ultraconservador, Ebrahim Raisí eligieron la ciudad santa de Mashad para celebrar sus últimos mítines, aunque el gran protagonista del cierre de campaña fue Alí Jamenéi. El Guía Supremo pidió a las instituciones que se encargan de velar por el proceso que «estén atentas a proteger y asegurar el voto del pueblo» porque «habrá quien intentará cometer irregularidades».

La tensión ha ido en aumento en las últimas jornadas y las dos corrientes políticas de la República Islámica, reformistas y 'principalistas' o ultraconservadores, vuelven a estar cara a cara. El tono de los debates, los reproches en los mítines y la pasión de los 'morados', color que distingue a los seguidores de Rohaní, y 'verdes', votantes de Raisí, en las calles de Teherán y de las capitales de provincia recuerdan por momentos a la campaña de 2009. Entonces Mahmoud Ahmadineyad se jugaba la reelección con el ex primer ministro Mir Husein Musavi y venció tras un recuento que los reformistas consideraron fraudulento. Esto dio origen a las mayores protestas vividas en el país desde la victoria de la revolución.

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