La Rioja

Chelsea Manning sale de la cárcel tras siete años

Manning, de uniforme, durante el juicio. Arriba a la derecha, con peluca y maquillaje. :: efe/ afp
Manning, de uniforme, durante el juicio. Arriba a la derecha, con peluca y maquillaje. :: efe/ afp
  • Fue condenada a 35 años por filtrar 700.000 documentos militares y diplomáticos a WikiLeaks, pero Obama le conmutó el resto de la pena

Pocas personas asumen una carga simbólica tan compleja como Chelsea Manning, que salió ayer de la cárcel tras cumplir siete años de condena. Su decisión de filtrar más de 700.000 documentos secretos a WikiLeaks la convirtió en una figura controvertida, que polarizó a la sociedad estadounidense: para unos, como el actual presidente Donald Trump, Chelsea es una traidora irresponsable que puso en peligro la seguridad del país y las vidas de muchas personas; otros, en cambio, la ven como una heroína de los derechos humanos, que obró con valentía admirable y ha tenido que pagar un alto precio por su idealismo. A todo esto se suma su condición de icono transexual: al día siguiente de su condena, desveló al mundo su identidad de mujer y su deseo de abandonar el nombre de Bradley, iniciando así una transición que no resultaba precisamente sencilla en una prisión militar masculina.

La propia Chelsea se reconoce un poco agobiada por todas esas implicaciones superpuestas a su persona: «Quiero ser vista y entendida como la mujer que realmente soy, con todos mis defectos y rarezas, quizá a costa de lo que la gente espera de mí», escribió el año pasado. Su excarcelación ha sido discreta, sin el aparato mediático que muchos deseaban: dejó Fort Leavenworth de madrugada y no hizo más declaraciones que un breve texto difundido por sus abogados y otro que envió a la cadena ABC: «Estoy preparada para lo que venga. Cualquier cosa será mucho mejor que el pasado». También compartió dos fotos en las redes sociales: en una se veían sus Converse negras («primeros pasos en libertad») y en la otra, su primera porción de «pizza grasienta».

Chelsea, que este año cumplirá los 30, se declara cansada de que se la interprete a través de un «único suceso» que ocurrió en 2010, un momento que hoy le parece «historia antigua», pero aquel acto tuvo tal repercusión que no se desprenderá de él fácilmente. Ella era entonces Bradley Manning, un soldado destinado a Irak, donde realizaba labores de analista de inteligencia. La discrepancia entre lo que veía en los informes secretos y lo que después leía en los medios fue socavando su confianza en el Ejército, la institución a la que había deseado pertenecer desde el colegio. Así que empezó a copiar archivos reservados de la red a la que tenía acceso y los hizo llegar a WikiLeaks, la organización dedicada a difundir información secreta. «Actué por amor a mi país», se justificaría después.

Colchón económico

Aquellos documentos militares y diplomáticos revelaron, entre otros abusos, cientos de muertes de civiles en Irak y Afganistán. Chelsea Manning fue condenada a 35 años de cárcel, en una sentencia sin precedentes para un caso de filtración, pero Obama le conmutó el resto de la pena en los últimos días de su mandato, por considerarla «desproporcionada». En su historial de reclusa figuran dos intentos de suicidio.

Chelsea Manning ha salido a la calle con un colchón económico de 120.000 euros, recaudado a través de Internet por una red de apoyo que también la ayudará a integrarse en la sociedad. Su sentencia incluía la expulsión del Ejército, pero en realidad aún es soldado, ya que sigue pendiente su recurso: estará, eso sí, de baja, según ha confirmado un portavoz del Pentágono, aunque parece claro que su futuro no se encuentra en la milicia. Y eso que, hoy, la vida castrense le resultaría más fácil que hace siete años, ya que su caso ha servido como catalizador de algunos cambios: el Pentágono eliminó el año pasado la norma que prohibía a los transexuales servir en el Ejército, a la vez que Chelsea se convertía en la primera militar a la que se permitía recibir terapia hormonal en prisión. Todo apunta a que, por mucho que le abrume su condición de símbolo, su activismo en este campo se intensificará ahora que ha estrenado libertad.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate